La luz blanca de los fluorescentes parpadeaba tenuemente sobre los pupitres mientras el murmullo de los estudiantes disminuía conforme se acercaba la hora de clase. Kyungsoo movía los pies con desesperación bajo el escritorio, mirando el reloj del aula y luego, una y otra vez, la puerta. Faltaban tres minutos para que llegara el profesor, pero Jisung aún no aparecía.
Su mandíbula estaba tensa, y aunque el salón hervía de conversaciones, risas y pequeños juegos, Kyungsoo no podía oírlos. Su mente estaba en otra parte. Conociendo a Jung Hwan y su tendencia a meterse en problemas, no le daba buena espina que Jisung estuviera con él. Algo dentro de su pecho le oprimía; no era solo preocupación... era miedo.
A lo lejos, su grupo de amigos lo había estado llamando, pero él no respondía. Fue Binnie quien finalmente agitó una mano frente a su cara, logrando captar su atención.
—¿Qué quieres? —espetó Kyungsoo con frialdad, apartando su mano con brusquedad.
Binnie suspiró, ya acostumbrado al humor cambiante de su amigo.
—Llevamos hablándote hace rato, pero tú solo ves la puerta. Mira, Kyungsoo, sabemos que estás preocupado por Jisung, pero...
—Pero nada —lo interrumpió de inmediato, frunciendo el ceño—. Ni siquiera dije que estuviera preocupado por él.
Binnie rodó los ojos, sin molestarse en disimular su frustración.
—¿Cuándo vas a aceptar que te gusta? —preguntó directo, aunque su voz era suave, casi compasiva.
Kyungsoo le lanzó una mirada fulminante, sin molestarse en responder. Binnie continuó:
—No entiendo qué te da tanto miedo. Dijiste que ya no te gustaba, pero... deberías pensarlo bien. Jisung te quiere, y tú lo sabes. Al menos dale una oportunidad de ser tu amigo. No pierdes nada. ¿O a qué le temes?
Kyungsoo bajó la mirada, apretando los puños sobre sus muslos.
—Simplemente... no puedo.
Antes de que Binnie pudiera replicar, la voz de Byungchan, el presidente de la clase, resonó por encima del bullicio.
—El profesor pidió que todos se dirijan al taller de artes. Vamos a trabajar allá. Tienen doce minutos para llegar o no se les permitirá la entrada.
El aula se llenó de murmullos excitados mientras los estudiantes empezaban a salir, desordenados, ignorando la instrucción de formar filas. Byungchan resopló resignado y fue el primero en abandonar el salón.
Kyungsoo se levantó con desgano y salió detrás de sus amigos, pero manteniéndose unos pasos atrás. Ellos reían, empujándose entre sí mientras caminaban por el pasillo. Kyungsoo, en cambio, sentía el peso del silencio.
Binnie se giró al notar que se quedaba atrás.
—¿Kyungsoo? ¿Por qué no vienes?
—Vayan ustedes, los alcanzo. Estoy bien —respondió con un tono bajo.
Binnie lo observó con duda, pero acabó por seguir a los demás. Kyungsoo suspiró y siguió caminando con lentitud.
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Los ecos de pasos y risas se desvanecían en la distancia. Kyungsoo se detuvo frente a los baños masculinos y, sin pensarlo mucho, entró. El interior estaba frío y silencioso, con olor a cloro y humedad. Caminó hasta los lavamanos y abrió el grifo. El agua fría le golpeó el rostro, dándole una breve sensación de alivio.
Al levantar la vista, se encontró con su propio reflejo. Ojeras marcadas. Mirada vacía.
Suspiró. El recuerdo del mensaje de su padre aún le retumbaba en la cabeza. Iría el día treinta. Y lo primero que haría sería vaciar la habitación. Esa habitación. Esa que Kyungsoo no podía siquiera pisar. Le dolía pensar que su padre quisiera borrar todo rastro de quien una vez estuvo allí. Le dolía más aún saber que no podía hacer nada para evitarlo. Su madre y su hermana ya lo habían aceptado. Él no.
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Beautiful Spring
Novela JuvenilHa llegado la primavera al igual que un nuevo chico a la vida de Lee Kyungsoo ,Han Jisung un chico que tiene sus días de vida contados y cual quiere acercarse a Kyungsoo quien trata de alejar a Jisung de su vida al tener miedo a lo que pasará cuand...
