La luz tenue que entraba por la ventana apenas iluminaba la habitación, decorada con tonos neutros y un ligero aroma a desinfectante. Sobre la cama, Jisung reía con los ojos entrecerrados, sosteniéndose el estómago mientras intentaba tragar la sopa caliente que su compañero le ofrecía con una cuchara.
Kyungsoo, sentado a su lado en una silla, compartía la risa con él, aunque de vez en cuando lo reprendía con suavidad.
—Bebé, te vas a ahogar si no dejas de reír —dijo con una mezcla de ternura y falsa severidad.
Pero Jisung no podía evitarlo. Le resultaba enternecedor el gesto de que alguien lo alimentara por primera vez en su vida. Era extraño… pero bonito. No solo lo conmovía la acción en sí, sino también el hecho de que venía de Kyungsoo, quien lo miraba con tanto cariño que le hacía olvidar la debilidad que lo mantenía casi sin fuerzas desde que despertó esa mañana.
A pesar de que había sido medicado recientemente, su cuerpo seguía sintiéndose frágil, sin energía. Kyungsoo lo sabía, por eso se encargaba de cuidarlo con esmero. No solo por compromiso, sino porque, en secreto, siempre había querido hacerlo. Le gustaba ver a Jisung sonrojarse y apartar la mirada, apenado, entre risas suaves.
Sin embargo, aquella sonrisa espontánea desapareció de pronto. Kyungsoo frunció el ceño, preocupado, al notar cómo el menor sorbía por la nariz y comenzaba a limpiarse los ojos una y otra vez.
Dejó el tazón a un lado sin pensarlo, inclinándose hacia él con suavidad para tomar su rostro entre las manos.
—Bebé, ¿estás bien? —preguntó con voz baja, pero llena de inquietud—. ¿Qué sucede?
Jisung negó con la cabeza, conteniendo un sollozo.
—Lo siento… —murmuró mientras unas lágrimas silenciosas empezaban a correr por sus mejillas.
—¿Por qué lo sientes, bebé? No hiciste nada malo.
—Te estoy haciendo perder el tiempo... y solo te causo problemas…
Sus palabras rompieron algo dentro de Kyungsoo. Lo miró con tristeza, odiando ver cómo poco a poco Jisung se hundía en la vulnerabilidad. Se inclinó y lo rodeó con los brazos, acariciando su espalda con suavidad, susurrándole palabras tranquilas mientras el llanto del menor parecía no querer detenerse.
Cuando por fin logró que se calmara un poco, se apartó solo lo suficiente para tomar su rostro entre las manos y mirarlo a los ojos.
—Jisung… bebé, tú nunca me haces perder el tiempo. Nunca. Y no me causas problemas, ¿de acuerdo? No quiero que vuelvas a pensar eso jamás —dijo con firmeza, pero con dulzura.
Jisung asintió, limpiándose las mejillas con las mangas del suéter.
Justo en ese momento, la señora Han se detuvo en la entrada, sin hacer ruido. Había venido a visitar a su hijo, pero se quedó unos pasos detrás de la puerta, observando la escena con cierta sorpresa: Kyungsoo, sosteniendo con ternura el rostro de Jisung, le susurraba algo que ella no alcanzó a oír… y luego le dio un beso suave en la frente, seguido por otro en los labios.
—¿Todo está mejor? —preguntó Kyungsoo al separarse ligeramente. Jisung asintió, y el mayor volvió a sonreír.
—Kyungsoo hyung… ya no quiero estar aquí —murmuró Jisung con un puchero, mirando el suero conectado a su brazo.
Kyungsoo suspiró, acariciándole el rostro.
—Termina tu comida, ¿sí? —respondió, sin saber qué decirle para no darle falsas esperanzas.
Volvió a tomar el tazón y le ofreció otra cucharada. Jisung no protestó, aceptándola en silencio.
—¿Puedo pasar? —dijo una voz desde la puerta.
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Beautiful Spring
Novela JuvenilHa llegado la primavera al igual que un nuevo chico a la vida de Lee Kyungsoo ,Han Jisung un chico que tiene sus días de vida contados y cual quiere acercarse a Kyungsoo quien trata de alejar a Jisung de su vida al tener miedo a lo que pasará cuand...
