Una tenue luz se filtraba por las cortinas blancas, apenas iluminando la habitación. Las paredes pulcras, el aroma a desinfectante y el silencio interrumpido por el zumbido del aire acondicionado hacían del lugar un espacio solitario y frío, muy lejos de parecer un hogar.
Jisung estaba sentado en el borde de la cama, encorvado, con la mirada perdida en un punto fijo del suelo. Sus dedos temblaban suavemente sobre sus rodillas. El sentimiento que lo carcomía no era simple tristeza, era una mezcla de vacío y anhelo. No por algo… sino por alguien.
Lo que sentía era soledad. Una que conocía demasiado bien. Pero a diferencia de muchos, él sí sabía exactamente a quién le faltaba: Jihye.
Ya habían pasado dos días desde la última vez que lo había visto. Dos días eternos que se sentían como si el tiempo se hubiera detenido solo para él. La habitación que había sido de su mejor amigo fue vaciada con eficiencia brutal por el personal del hospital. Al día siguiente, otra paciente ocupaba el espacio que aún le dolía ver vacío.
Desde entonces, su rutina se resumía en obligarse a comer, tomar sus medicamentos y, en los momentos más oscuros, llorar hasta quedarse dormido. Solo cuando sus amigos lo visitaban, especialmente Kyungsoo, lograban arrancarle una sonrisa fugaz, como un destello de vida que desaparecía demasiado rápido.
Bajó la mirada hacia sus manos, donde sostenía una pequeña caja de madera color café. Se la habían entregado los señores Yang, padres de Jihye. Dentro guardaba recuerdos, cosas pequeñas pero valiosas: fotografías juntos, un llavero de patito, notas escritas con su letra delicada… Fragmentos de una amistad que ya no era tangible.
La puerta se abrió suavemente tras un par de toques.
—Joven Han, veo que ya se ha preparado —dijo una voz firme. Era Yunho, el jefe de enfermeros. Jisung no respondió. —Saldremos en unos minutos.
El hombre apretó los labios antes de retirarse, sabiendo que insistir no serviría de nada.
—Jisung —murmuró Kyungsoo al entrar.
Se acercó y se puso de cuclillas frente a él, tomando la cajita con delicadeza para dejarla a un lado, y luego tomó sus manos. Notó la palidez en su piel, los labios resecos y los ojos apagados. Odiaba verlo así.
—Si no quieres ir… podemos quedarnos. Lo que sea mejor para ti —dijo con voz suave.
—Quiero ir —respondió Jisung sin mirarlo.
Kyungsoo suspiró. Se incorporó lentamente y lo envolvió en un abrazo cálido. Jisung lo correspondió, sin palabras ni lágrimas.
—Ahora vengo, Hannie —dijo antes de besarle la frente y salir.
Kyungsoo caminaba en silencio. Las paredes del hospital eran testigos mudos de su dolor, pero él mantenía la compostura. Al llegar al piso inferior, se dirigió a la máquina expendedora al lado de la cafetería. Insertó unas monedas y tomó una botella de agua.
—Disculpe… oppa —lo llamó una voz femenina.
Giró y vio a dos chicas acercarse. Una parecía nerviosa, la otra la seguía de cerca.
—Hola, chiquilla —dijo Kyungsoo con una leve sonrisa—. ¿En qué puedo ayudarte?
La joven se balanceó sobre sus pies, incómoda.
—Lo he visto por aquí últimamente… y me preguntaba si… si le gustaría salir conmigo —balbuceó.
—Rubi… —intervino su amiga, jadeando un poco—. Él es novio de Han Jisung.
Rubi abrió los ojos con sorpresa.
—¡Lo siento! No lo sabía —se disculpó rápidamente.
—No hay problema —respondió Kyungsoo, amable—. ¿Conocen a Jisung?
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Beautiful Spring
Roman pour AdolescentsHa llegado la primavera al igual que un nuevo chico a la vida de Lee Kyungsoo ,Han Jisung un chico que tiene sus días de vida contados y cual quiere acercarse a Kyungsoo quien trata de alejar a Jisung de su vida al tener miedo a lo que pasará cuand...
