Capítulo 25

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Kyungsoo y Jisung no se habían dirigido la palabra desde el día anterior. Luego de que el mayor se calmara tras su conversación, fueron interrumpidos por la señora Lee para ir a comer. Después de la cena, Kyungsoo llevó a Jisung a su casa sin mencionar nada más del tema. Desde entonces, solo se saludaban con un escueto "hola".

Jisung volteó hacia su amigo Jiyeon, que estaba en el pupitre contiguo.

—¿Este fin de semana tienes planes? —preguntó con una sonrisa.

—Creo que no, solo voy a ver a Jihye y ya —respondió Jisung, mostrando una gran sonrisa que dejaba ver sus dientes.

—¿Por qué preguntas?

—Joshua y yo te tenemos una sorpresa.

Jisung alzó una ceja curioso y dirigió una rápida mirada a Joshua, quien al notar su atención, le devolvió una sonrisa. Jisung lo saludó con la mano antes de girarse nuevamente hacia Jiyeon.

—¿No se supone que las sorpresas no se dicen?

—Sí, pero no —contestó Jiyeon divertido—. Puedes no decirla y darla en el momento o decir que hay una sorpresa para que la persona tenga curiosidad.

Jisung negó con la cabeza, divertido.

Su celular vibró con una notificación.

Yerim hyung: Ya estoy aquí.

Jisung miró hacia la puerta justo cuando Yerim apareció con una sonrisa.

Tomó su botella de agua y una pajilla, se levantó y se dirigió hacia él.

—¿Te va a enseñar? —preguntó Jiyeon con su típica curiosidad.

—Sí. ¿No quieres venir con nosotros?

—No me gusta. Me voy a aburrir, además estaré con Binnie.

Jisung asintió y salió del aula junto a Yerim.

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—¿Jiyeon no quiso venir? —preguntó Yerim mientras caminaban.

—Dice que se aburre, y que estará con Binnie-hyung.

Yerim soltó una risa.

—Ese yeon...

Después de unos minutos, llegaron a la cancha techada. Yerim abrió la puerta y dejó pasar a Jisung primero. El lugar era amplio, con gradas vacías a los lados y una suave luz natural colándose por los ventanales altos. La cancha olía a madera barnizada y ecos lejanos de risas parecían haberse quedado atrapados entre las paredes.

—Creí que habría más estudiantes —comentó Jisung, dejando su botella en la banca.

—Pedí permiso para que la usemos solo nosotros —dijo Yerim mientras tomaba un balón de la canasta.

Jisung se acercó, atento a las instrucciones.

—No es difícil, Sung. Solo necesitas correr, brincar, tener buena puntería, manejar el balón... nada del otro mundo —dijo Yerim con una sonrisa paciente—. Cuando es en equipo, es importante la colaboración. Hoy solo serás tú.

Ambos se colocaron bajo el aro.

—Vamos a practicar la puntería. Solo inténtalo. Jugar baloncesto no es gran cosa.

Yerim lanzó el balón. Jisung imitó el movimiento. Falló. Volvió a intentarlo. Y tras varios intentos, encestó. Brincó de felicidad.

Luego practicaron cómo botar el balón, cómo esquivar, dar pases, y lanzar con ambas manos. Yerim era paciente y atento, deteniéndose a preguntar cómo se sentía a cada rato.

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