Capítulo 36

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La luz blanca del hospital iluminaba la habitación con frialdad. El pitido constante de las máquinas acompañaba la tensión del ambiente. Camas, cortinas pálidas, equipos médicos, y el olor estéril del desinfectante llenaban el lugar.

Hyunwon colocó rápidamente a Jisung sobre la cama. Un grupo de enfermeros se reunió de inmediato para atenderlo. Uno preparó el desfibrilador mientras otros le retiraban la camisa con movimientos precisos. El ambiente se cargaba de urgencia.

Minhyuk, a un lado, observaba con el corazón encogido, atrapado entre la impotencia y la esperanza.

Tras unos minutos de tensión, Jisung finalmente reaccionó. Aunque sus ojos permanecían cerrados por efecto del sedante, su respiración se estabilizaba. Hyunwon le colocó una mascarilla nasal y suspiró con alivio.

Aliviado al igual que Kyungsoo, quien escuchó por fin la respiración del menor. Sus ojos se humedecieron al ver a Jisung tan frágil sobre la camilla.

La voz del doctor lo sacó de sus pensamientos.

-Yerim, Ken, acompañen a
Minhyuk.- Los enfermeros asintieron y salieron.

Hyunwon se pasó una mano por el cabello, frustrado por la escena. Cada vez que presenciaba una emergencia, se preguntaba por qué el mundo estaba lleno de enfermedades incurables. Si tuviera el poder o las herramientas, buscaría una cura para cada una. Quisiera ver a todos salir del hospital sanos, pero sabía que no era tan simple.

Se dio la vuelta y encontró a Kyungsoo parado junto a la puerta.

-¿Cuándo llegaste?-

-Al mismo tiempo que usted, señor,- respondió el joven.

Hyunwon asintió y salió. Kyungsoo siguió su andar hasta verlo sentarse frente a la habitación, encorvado, con los codos sobre las rodillas. El chico se sentó a su lado en silencio.

-A veces me pregunto por qué a los jóvenes les pasan estas cosas,- comenzó Hyunwon. -La mayoría de los pacientes que veo son niños o adultos mayores. Creí que siendo médico podría salvar a todos, pero no es así. Algunos males no se curan. Y muchos no merecen la muerte. No importa lo que hayan hecho. Nadie debería sufrir así.-

Se quedó en silencio un momento.

-Pero lo peor es saber que alguien más causó ese dolor.-

Kyungsoo lo miró con atención. Hyunwon no hablaba solo de medicina, sino de algo más personal.

-El primer caso que atendí fue devastador. Un bebé de ocho meses, abandonado en un parque bajo la lluvia. Una pareja lo encontró, pero era tarde. A veces me persigue en pesadillas.-

Kyungsoo tragó saliva. Luego bajó la mirada.

-Mi hermano murió en una fiesta. Iban a lanzar fuegos artificiales. Un hombre ebrio lo empujó desde un piso alto. Tenía quince años. Si no hubiera pasado, hoy tendría la edad de Sung.-

Hyunwon suspiró.

-Sung siempre dice que donde hay cosas malas, también hay cosas buenas. Pero a veces cuesta verlas.-

-¿Crees que Sung estará bien?- preguntó Kyungsoo.

-Eso espero, chico. Eso espero. ¿Te quedarás?-

Kyungsoo asintió. Hyunwon le dio una palmada en el hombro.

-Si pasa algo, presiona el botón rojo al lado de la cama.-



Kyungsoo permaneció junto a Jisung. Colocó una silla junto a la cama, tomó su mano con cuidado.

-Todo estará bien, Sung. Todo estará bien,- susurró. Una lágrima corrió por su mejilla. La limpió rápidamente.

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