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Fallon se encontraba en el patio que estaba detrás de Alfea, a su alrededor había varios libros que parecían ser bastante viejos, principalmente por sus cubiertas en cuero, y junto a dichos libro se encontraba un cuaderno en el que había dibujado y escrito episodios importantes, aunque Rosalind empleaba las clases para que ella espandiera sus conocimientos sobre el control del resto de sus habilidades, también quería que conociera la historia sobre el Otro Mundo, por lo que la prestaba, como a Bloom, libros sobre los sucesos más relevantes que habían tenido lugar. Pero en aquellos momentos, la morena no estaba prestando toda su atención a los libros, ya que aquella mañana había recibido una llamada bastante importante para ella.
—Deberías de haber estado, la fiesta de la playa es de tus favoritas.— Alegó Justin, el mejor amigo del fénix en el primer mundo.
—Creo que no me habrían concedido un permiso para ir a beber, y para saltar de los acantilados.— Admitió la morena sonriendo, dándose cuenta de lo mucho que echaba de menos hacer todo aquello, en especial lo segundo. Puede que su elemento fuera el fuego, pero siempre la había encantado la playa y más aun saltar de los acantilados, tal vez por el riesgo y la adrenalina que una actividad así suponía.
—Es una mierda que estés en la otra punta del mundo, y no entiendoporque servicios sociales te permite permanecer allí, ya sabes...— Empezó a decir al darse cuenta de que no había tenido mucho tacto al decir aquello, pero a pesar de lo duro que podía resultar, Fallon comprendía lo que quería decir y que sus intenciones para decirlo no eran malas.
—Supongo que Meredith lo arregló, además de que no está tan mal.— Admitió sabiendo que jamás podría revelarle el hecho de que aquella escuela la gustaba, porque había descubierto que existía la magia, que ella era un fénix, y que tenía una vida que, relativamente, la hacía feliz. Por supuesto añoraba la libertad que anteriormente había gozado, pero sabía que en algún momento volvería a tenerla, solo era cuestión de tiempo.
—¿Un internado no está mal? ¿Quien eres y que le has hecho a mi mejor amiga? ¿Desde cuando Fallon Blake la gusta la monotonía? Te recuerdo que incluso trabajando en el rancho te metías en problemas.— Alegó haciendola reír, al recordar que aquello era cierto y de hecho en Alfea se seguía metiendo en problemas, pero si hacían la vista gorda, en especial Rosalind, era porque ella era valiosa, y les convenía tener vigilada a una criatura tan poderosa como ella era.
—Qué le voy a hacer, los problemas me adoran.— Comentó sarcásticamente aunque en sus palabras no eran del todo sarcastiscas, en especial teniendo en cuenta lo de aquellas misteriosas criaturas.