Cap 6: La Sucesión

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"Tres años"

Maldecia Aemond, había desperdiciado tres años de su vida junto a esa bruja. Matarla 1000 veces no era suficiente castigo para hacerle pagar lo que había hecho.

-Ya está muerta. - le decían todos, pero no encontraba esa respuesta satisfactoria en absoluto ¿Cómo lo había hecho? ¿Podrían volver a hacerlo? ¿Tan fácil era hechizar a alguien? Eran preguntas para las que no tenía respuesta, así que las buscó.

Por todo Poniente, por las Ciudades Libres, con los Sacerdotes Rojos, incluso con los salvajes, pero no encontraba ninguna respuesta coherente que justificara como aquella "maldita mujer" le había quitado la voluntad. Por más de un año, Aemond había recorrido el mundo conocido en busca de alguna explicación, pero le estaba resultando muy difícil. Algunos eran timadores, algunos no tenían idea, otros simplemente se interesaban en la historia, pero no tenían una explicación que dar. Derrotado, Aemond regresó a Desembarco del Rey, justo a tiempo para asistir a una lucha por la sucesión de Marcaderiva. La Serpiente Marina había resultado herido en batalla, y su hermano Vaemond no perdió el tiempo en enterrarlo y reclamar para si mismo el Trono de los Pecios.

-¡Te recuerdo que Aro Velaryon me sacó un ojo! -le reclamó Aemond a su abuelo.

-Has estado fuera por más de un año, abandonaste a tu familia. -le recriminó su abuelo. - Si Sir Vaemond hereda Marcaderiva, tu hermano contará con el apoyo de toda la flota Velaryon ¿Tienes idea de la ventaja que nos darían sus barcos en una guerra?

-Aún si le dieras a ese idiota el título, eso no le ganaría la lealtad de su ejército, de sus marineros, de sus capitanes. Todos saben que el heredero de Marea Alta es...

"Lucerys."

Hacía años que Aemond no pensaba en Luke, la última vez que se habían visto tuvieron una discusión terrible. Impulsado por Alys, el príncipe Targaryen le había dado caza a todos los que habían participado en su mutilación.

"Es lo único que tengo que agradecerle a esa bruja."

Lo habría disfrutado, para que negarlo, lo había disfrutado muchísimo. Especialmente tomar la vida del Bastardo que le había sacado el ojo.

"Pero Aro se escapó."

El hijo de Vaemond Velaryon había sido más listo que sus primos, se había escondido en Rocadragón. Cuando Lucerys supo lo que Aemond había hecho, ambos habian tenido una fuerte discusión y nunca más volvieron a dirigirse la palabra. En ese momento Aemond tenía 15 años, Lucerys apenas 10, el príncipe Tuerto se había desposado con Alys Ríos al día siguiente.

"Dioses, como me gustaría volver a verlo."

-Si Aro Velaryon pone un pie en la Fortaleza Roja lo asesinaré. -le advirtió a su abuelo.

-Si eso quieres, adelante, - Otto no parecía en absoluto preocupado. - pero dudo que ese muchacho sea tan estúpido como para acompañar a la delegación de Rhaenyra. -La Mano se puso en pie. -No te falta razón, aún si abogamos por Vaemond, es probable que no lleguen a aceptarlo. Pero una guerra civil por Marcaderiva también nos beneficia, mientras se estén peleando entre ellos, no pueden apoyar a Rhaenyra. De un modo o de otro, nosotros prevaleceremos.

Aemond había oído suficiente, estaba harto de las intrigas de su abuelo. Tomó a Vermithor y desapareció por el resto de la mañana, pero el viaje no había conseguido quitarle el mal humor del todo. Así que decidió ir por Sir Criston y comprobar si su antiguo maestro se mantenía en forma. No era así, a sus 40 años, la edad le había pasado factura. Como su defensa era bastante fuerte, el príncipe se dedicó a cansarlo, esquivó un golpe, luego otro. Un Lucero del Alba es un arma muy pesada, el cansancio era visible en el rostro de Sir Criston, cada vez que movía su gran maza está consumía un poco de su energía. El Tuerto notaba las miradas sobre ellos, estaban llamando la atención, pero ninguna de esas miradas le interesaba, o eso creía.

Amores y DragonesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora