"Larys Strong está muerto."
Era la noticia del dia en el Lecho de Pulgas, el príncipe Aemond Targaryen lo había lanzado por la ventana de la Fortaleza Roja. El pobre hombre ya había muerto a golpes cuando fue atravesado por las picas de hierro del foso que había debajo de la recámara de la Reina madre.
"¿Por qué el príncipe había actuado de esa manera?"
Muchos se hacían esa pregunta, el gran maestre Munkun narra en el "Relato Verídico" el extendido rumor de que Larys fue encontrado en la cama junto a la Reina, mientras mantenía relaciones sexuales con la soberana. El septón Eustace sin embargo, defiende la integridad de su majestad, argumentando que Alicent Hightower era una auténtica hija de los 7, y jamás se entregaría voluntariamente a un hombre que no fuera su señor esposo. Si Larys se encontraba en la habitación de la Reina esa noche, solo podía significar que el hombre había cometido, o pensaba cometer un sucio acto de traición. Uno que afortunadamente no se llevó a cabo por la intervención del príncipe Aemond.
Como siempre, la versión más escandalosa es la de Champiñón, quien afirma que la Reina llevaba años dejando que el patizambo observara sus perfectos pies mientras se masturbaba frente ella, a cambio de información. Era el pago que exigía el hombre por sus "leales servicios" hacia la corona. Por supuesto, esto resulta demasiado descabellado para considerarlo siquiera, y nadie de la época, ni de épocas posteriores daría verosimilitud a semejante disparate.
Cualquiera que fuese la razón de la muerte de Larys Strong, no había tiempo para llorarlo, la guerra había iniciado oficialmente y todo el Reino se preparaba para entrar en la liza.
La repentina y pacífica caída de Harrenhal se recibió como una gran victoria por la reina Rhaenyra y los negros: sirvió como recordatorio de la pericia militar del príncipe Daemon y el poder de Caraxes, el Guiverno Sanguíneo, y proporcionó a la reina una fortaleza en el corazón de Poniente, a la que podrían acudir sus partidarios, numerosos en las tierras regadas por el Tridente. Cuando el príncipe Daemon los convocó, se alzaron en toda la región
Caballeros, soldados y humildes campesinos que todavía recordaban a la Delicia del Reino, tan amada por su padre, y su manera de sonreír y encandilarlos cuando, de joven, visitaba las Tierras de los Ríos. Cientos, y después miles, se abrocharon el cinto de la espada y se pusieron la cota de malla, o echaron mano de una horquilla o una azada y un rudimentario escudo de madera, y se dirigieron a Harrenhal para pelear por la hijita de Viserys.
Los señores del Tridente, con más que perder, no se mostraron tan raudos en acudir, pero pronto empezaron a unirse a la reina. Bajó de Los Gemelos ser Forrest Frey, el Frey Necio que había suplicado la mano de Rhaenyra, ya convertido en un caballero de armas tomar. Lord Samwell Blackwood, que había perdido un duelo por el favor de la reina, alzó los estandartes de esta en el Árbol de los Cuervos (ser Amos Bracken, que ganó dicho duelo, apoyó a su señor padre cuando la casa Bracken se pronunció a favor de Aegon). Los Mooton de Poza de la Doncella, los Piper de la Princesa Rosada, los Roote de Harroway, los Darry de Darry, los Mallister de Varamar y los Vance de Descanso del Caminante proclamaron su apoyo a Rhaenyra (los Vance de Atranta siguieron otro camino y anunciaron su lealtad al joven rey). Petyr Piper, el entrecano señor de la Princesa Rosada, habló por muchos cuando dijo:
—Le juré mi espada. Ahora ya soy viejo, pero no tanto como para olvidar lo que dije, y da la casualidad de que conservo esa misma espada.— El señor supremo del Tridente, Grover Tully, ya era anciano en el Gran Consejo del 101, en el que apoyó al príncipe Viserys; pese a estar débil, no se mostró menos testarudo: había defendido los derechos del aspirante masculino en el 101 y no había cambiado de opinión con los años. Lord Grover insistía en que Aguasdulces lucharía por el joven rey Aegon, pero no se envió ninguna confirmación. El viejo señor se encontraba postrado en la cama y le quedaba poco de vida, declaró el maestre del castillo.
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Amores y Dragones
FanfictionLucerys Velaryon y Aemond Targaryen han nacido para odiarse, desde la primera vez que se vieron tuvieron claro que su destino era luchar hasta que uno de los dos dejara este mundo, entonces ¿Qué ocurre? ¿Podrá este inocente amor evitar la Danza de D...
