P.O.V Diana:
Cuando ambos llegamos a la fiesta, nos sorprendimos de ver a tantos vampiros allí. La mayoría no eran conocidos, pero habían algunos nobles bastante importantes del castillo. Algunos bailaban, otros bebían en la barra y otros disfrutaban de la piscina y del jardín conversando.
Bueno, mi primera impresión fue buena, incluso me dieron más ganas de sumarme... Pero, éramos mi hermano y yo, y no teníamos muchos dotes para socializar.
Miré a los alrededores a ver si había alguien que yo conozca, y efectivamente, había alguien que sí. Luis se encontraba a unos metros, al parecer estaba con sus amigos, pero no lucía tan formal como antes.
Luis era un mensajero y ayudó a mi padre muchas veces con las gestiones del castillo, aparentaba unos veinte años y vestía formalmente... Hasta ahora, porque estaba vestido con un jean negro, remera manga corta del mismo color y unas zapatillas rojas. Sus tatuajes, los cuales jamás vi, cubrían ambos brazos y parte de su cuello.
Me ha sorprendido, incluso dudé en ir a saludarlo. Mi hermano sostuvo la mirada en mí para ver qué iba a hacer.
A Luis lo veía como el típico joven inocente y fiel a mi padre, pero creo que sus looks en las fiestas demuestran lo contrario. Igualmente, decidí ir a hablarle, no perdía nada y además hacía mucho que no lo veía por los pasillos.
—Creo que iré a saludarlos... ¿Vienes? —Lo miré y él se encogió de hombros.
—Yo no tengo nada que hacer allí... —negó y de repente su cabeza se giró hacia una dirección.
Alcé una ceja confundida, hasta que me giré yo también y vi quién estaba; Bella.
Ella se encontraba con un grupo de amigos también, solo que había algo que a él no le gustó; ella estaba con un chico, y no se veían como solo amigos.
No alcancé a decirle algo, porque salió disparado hacia allí.
Apreté mi mandíbula nerviosa, espero que se comporte como debe...
De todas formas, lo voy a tener en la mira, supongo que al madurar se dio cuenta que así no se conquista una mujer.
Suspiré profundamente y me dirigí hacia donde Luis estaba con sus amigos, él me conoce desde que soy una niña y siempre me trató muy bien, lástima que no soy una persona muy comunicativa y nunca pude establecer una relación más fuerte con él... Fuera de que todos estos vampiros estuvieron encerrados en las celdas del Reino Armoris y perdí bastante tiempo para acercarme a él.
Luis se veía un hombre totalmente opuesto a Alec, Alec era un chico que también aparentaba de unos veintitantos, no más de veintitrés, pero su vestimenta elegante lo hacían ver como un hombre más maduro.
Mordí mis labios inconscientemente, ese hombre está para clavarle los colmillos.
Y Luis estaba un poco más... Informal, como esos chicos rebeldes, que por cierto, también me gustaban.
A medida que me acercaba, vi que él notó mi presencia y sonrió de lado.
—Diana, que gusto volverte a ver —me habló antes de llegar a donde él estaba.
Sus dos amigos se dieron vuelta y clavaron su mirada, ahora sí que me sentí un poco más tímida.
—Hola Luis —saludé y me posicioné frente a él—Yo te vi y quería saludarte, no quiero molestarte mucho...
—No, al contrario, que bueno que puedas venir a la fiesta —sonrió —Al fin tu padre te deja salir, ¿No?
—Emm... Algo así —respondí —Vine con mi hermano a ver el ambiente y probar cosas nuevas.
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Eternos: Mi vampiro favorito II
VampirAmbos, buscando la tranquilidad en su familia, se darán cuenta de que los problemas aún no han acabado, pero cualquiera que entre a las garras de los Valt, será destruido. La familia se agranda, un mundo nuevo abarca la historia, y enemigos tambié...