Otro día que me despierto como si no hubiese dormido nada, entre las pesadillas de siempre y que mi cabeza no deja de dar vueltas, las pocas horas que duermo no son para nada reparadoras.
-¿Me estás escuchando?. -Me reprocha mi hermana y me saca de mi agonía personal.
-Que sí. -Miento.
-¿Qué es lo último que te he dicho?. -Pregunta con una sonrisa burlona mientras se mete un trozo de pollo en la boca y lo mastica.
-Que la abuela ayer te volvió a echar las cartas. -Suelto y veo la cara de sorpresa de mi Hermana.
-¿Cómo has acertado?. -Suelto una carcajada porque la verdad es que no lo sé ni yo misma.
-Bueno es igual, sé que no me estabas escuchando digas lo que digas. ¿No estás pensando en cierta persona que me dijo la abuela que había conocido el otro día verdad?. -Sonríe con malicia.
Cuando quiere, Yanira es igual de bruja que mi abuela.
-Pues no.
Mi hermana sigue mirándome de la misma manera, sabe a leguas que le estoy mintiendo como una bellaca así que al final pongo los ojos en blanco.
-¡No me lo puedo creer!. -Suelta maquinándose cosas en su cabecita. -¿Te has pillado por el morenazo?
-¿Qué dices Yanira?. -Digo molesta.
-Oye no te lo reprocho, si fuese detrás de mí como lo va de ti, hubiese caído rendid a sus pies, bueno, más bien a su cama.
-¡Yanira!.
La loca de mi hermana suelta una carcajada y los chicos que hay en la mesa de al lado nos miran con una sonrisa, yo aprovecho y bebo un poco de coca cola.
-Hay hija, es que nada más de pensar en sus brazos, la espalda ancha, los abdominales que debe de tener y me paro ahí, se me revoluciona todo el cuerpo entero.
Me río porque no puedo no reírme, mi hermana es la leche siempre pensando en lo mismo. Omito decirle que tiene toda la razón del mundo en cuanto a las abdominales, los brazos y la espalda y que el otro día me acosté con él.
-Pues siento desilusionarte pero no tengo nada con él.
-Bueno lo que tú digas. -Dice finalmente.
Sé que no me acaba de creer pero se calla y no dice nada más del tema, cosa que agradezco.
-Por cierto, me ha dicho la abuela que vayas a verla que quiere volverte a echar las cartas.
-¿Cuándo va a entender la abuela que no creo en esas cosas?.
-Hazle caso y no la enfades gitana, que luego la que cobra soy yo.
-No me llames gitana si no quieres que comience a llamarte Rapunzel. -Le advierto divertida.
Yanira resopla, odia que la llame así pero hace años necesité un apodo para ella cuando empezó a llamarme gitana, según ella, porque al ser morena de piel y tener los ojos verdes me parezco a Esmeralda de la película del Jorobado de Notre Dame, así que no me quedo otra que buscarle una princesa Disney que se le pareciera y al ser rubia con el pelo largo no me fue muy difícil.
-Pero sí es que ahora das el pego, como es verano y has tomado el sol estas morenita. Lástima que tengas el pelo marrón y no negro. -Dice haciendo un puchero.
Niego con la cabeza, no puede estar más loca. En ese momento recibo un mensaje al móvil de Nathan.
¿Dónde estás?, Estoy en la puerta de tu casa, necesito que veas algo.
ESTÁS LEYENDO
Inconsciente.
RomansaMe encuentro tumbada en mi cama mirando a través de la ventana con la sensación de que mi mundo está cayendo a pedazos, ahogándome en él como la lluvia está consiguiendo hacer con las calles y las avenidas de la ciudad. Los últimos años han sido tra...
