Paso las peores horas de mi vida. Yanira intenta consolarme y me dice que todo va a salir bien, pero eso es algo que ella no sabe, ni yo tampoco. Deambulo por la habitación nerviosa pensando en todas las cosas que podrían salir mal, que para que mentirnos, no son pocas. Miro el móvil mil veces a la espera de algún mensaje que me explique lo que está pasando, pero no llega ninguno. He aprovechado durante la primera hora que hemos pasado para contarle absolutamente todo a Yanira, ahora sí que no le guardo ningún secreto, pero ahora mismo la ansiedad me come por dentro. Preferiría estar con ellos para ver lo que pasa en todo momento, que aquí esperando como una imbécil, pero le he prometido a mi padre que aquí me quedaría y en ello estoy.
-Vas a hacer un agujero en el suelo. -Comenta mi hermana.
-No me puedo estar quita. -Me justifico. -Los nervios me pueden.
-Yo también estoy nerviosa Lex. -Dice sentada desde el sofá.
-Bueno pues tú llevas tus nervios a tu manera y yo a la mía. -Digo cabreada e inmediatamente me doy cuenta de mi error. Yanira no tiene culpa de nada. -Perdona. -La miro con arrepentimiento.
-No pasa nada.
Me siento a su lado y me dejo abrazar por ella, me tranquiliza como cuando éramos pequeñas, tocándome el pelo y lo consigue hasta cierto punto. De repente la puerta se abre y nos levantamos las dos del sofá. Mi mirada se dirige a mi padre que es el primero en entrar, debe de ver el terror y la impaciencia en mi mirada, porque se vuelve hacia la puerta y aparece Bayron sujetando a Nathan que está herido.
-¡Nathan! -Grito y voy corriendo hacia él casi a punto de salírseme el corazón del pecho.
-Estoy bien solo un poco magullado. -Responde.
Me controlo con todas mis fuerzas para no abrazarlo porque yo lo veo muy magullado, Bayron me guiña un ojo y entre los dos, lo llevamos al sofá y hacemos que se siente. Nathan se queja de dolor a medida que lo agachamos y eso me preocupa, al final cuando se sienta, recuesta la cabeza hacia atrás y resopla.
-¿Qué te duele? -Pregunto.
-Las costillas. -Responde.
-Bayron ayúdame a quitarle la camiseta. -Le pido.
Entre los dos le quitamos la prenda de vestir y le veo moretones por todos lados. Resoplo.
-Hijos de puta. -Suelta Bayron.
-Querían información, y se han cabreado un poco cuando no he querido dársela. -Nos comenta Nathan como quien no quiere la cosa.
Le examino todo lo bien que puedo y al final, llego a la conclusión de que está muy golpeado pero o tiene nada roto.
-Creo que no tienes ninguna costilla rota, pero deberías ir a un hospital a que te hicieran una radiografía y lo confirmasen. -Le explico.
-No puedo ir a un hospital Ares, ¿qué mierda me invento para explicarles todos los golpes? -Dice y me cabreo.
-Necesito clorhexidina, vendas, aguja e hilo. -Pido a alguien, no sé a quién pero seguro que alguien me lo traerá.
Mientras tanto le reviso el corte que tiene en la parte superior del brazo, e intento mirar cuál es la mejor manera para coserlo, pero la sangre no me deja. Al cabo de cinco minutos, me traen lo que les he pedido, y primero de todo cojo unas cuantas vendas para detener la hemorragia.
-Esto me recuerda a algo. -Bromea.
-Cállate. -Le dijo de manera cortante.
-¿Por qué estás cabreada cuando han sido a mí a quien han secuestrado? -Pregunta.
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Inconsciente.
RomanceMe encuentro tumbada en mi cama mirando a través de la ventana con la sensación de que mi mundo está cayendo a pedazos, ahogándome en él como la lluvia está consiguiendo hacer con las calles y las avenidas de la ciudad. Los últimos años han sido tra...
