Capítulo 22

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Estoy emocionada no, lo siguiente. ¡Qué estoy en Maui!. Después de poco más de un día de viaje, ¡por fin hemos llegado!. Nada más coger las maletas y salir del aeropuerto, sigo a Nathan en busca de su hermano, el cual, nos ha venido a buscar.

-¿Dónde se ha metido?. -Dice al no verlo por ningún lado.

-A lo mejor sé a olvidado de ti. -Bromeo.

-¿A qué te dejo abandonada por ahí por listilla?

Suelto una carcajada.

-¡Aloha kaikaina!. -Escucho.

De repente un hombre bastante enorme, de pelo negro y largo, con tatuajes en los brazos, rodea a Nathan por el cuello con su pedazo de brazo y empiezan a pelearse como si fuesen niños pequeños. Sonrío mientras observo esa especie de saludo que tienen entre ellos, y cuando terminan, me miran los dos a la vez.

-Halia, te presento a Lexa.

-Encantada. -Digo tendiéndole la mano.

Halia la coge y me empuja hacia él abrazándome con fuerza, a la vez que veo por el rabillo del ojo a Nathan riéndose.

-¡Qué ganas tenía de conocer a la novia de mi hermanito!. -Señala con alegría. -En la familia pensábamos que con el carácter de mierda que tiene acabaría solo. Nos has devuelto las esperanzas. -Bromea y me río. -Y cuéntame querida. -Dice rodeando mis hombros con su brazo mientras empieza hacerme caminar hacia el coche sin volver hacer caso a su hermano. -¿Cómo se porta?, ¿Te trata bien?

-Sí. -Respondo riéndome todavía. -Aunque a veces me entran ganas de matarlo.

-No te preocupes, eso nos pasa a todos varias veces al día.

-Seguir hablando de mí como si yo no estuviese, no pasa nada. -Ironiza Nathan.

Miro a Halia y me guiña un ojo.

-No te pongas celoso. -Abraza a su hermano con fuerza mientras Nathan forcejea para soltarse. -Que te he echado mucho de menos. -Dice besuqueándolo por la cara.

-¡Quita imbécil!. -Le grita soltándose por fin.

Me monto en la parte trasera del coche riéndome mientras Halia se sienta preparado para conducir, y Nathan guarda las maletas en el maletero. Ver el buen rollo que tienen ambos hermanos, me recuerda a que ahora mismo no tengo la mejor relación del mundo con Yanira, y eso me entristece, pero hay algo en mi interior que todavía no me deja perdonarla.

Mientras nos dirigimos a la ciudad de Paia, que es donde se encuentran los apartahoteles de la familia de Nathan, los dos hermanos me van hablando de todo lo que vamos viendo durante el trayecto, y poco a poco, voy conociendo un poco más de Maui.

-Por cierto, mama me ha dicho que os espera a los dos para cenar esta noche en casa. -Le informa Halia a su hermano.

-Ya lo suponía. -Sonríe Nathan.

-Pues nos vemos allí a las nueve. Poneros guapos. -Bromea justo cuando para el coche.

Paia es una ciudad costera que se encuentra al norte de Maui, está llena de casas, restaurantes y tiendas de madera de diferentes colores cada una de ellas, y además, se puede observar el arte local y tablas de surf por todos lados.

Cuando veo que nos hemos detenido frente a una serie de casas, entiendo que no hemos ido a los apartamentos que tienen la familia de Nathan como había pensado que haríamos. Cogemos las maletas, nos despedimos de Halia y recorremos un pequeño camino de tierra que hay entre dos casas. Enseguida veo una casa de color blanca y turquesa de una planta, de la que sobresalen las puntas de tres tablas de surf, de las vayas de madera que delimitan la casa. Nathan abre la puerta de madera de la vaya, sube el pequeño porche que hay y después abre la puerta de la casa.

Inconsciente.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora