Un crujido me despertó, y nada más abrir los ojos un olor muy fuerte invadió mis fosas nasales.
Edward se encontraba a mi lado de espaldas, respirando pesadamente. Estaba profundamente dormido.
Inspeccioné la habitación sin mover ni un sólo músculo, sin levantar la cabeza tan siquiera. Vi una sombra en la puerta del baño, y mi corazón comenzó a latir rápidamente. Miré hacia la ventana y en efecto, estaba abierta. Nos la habríamos dejado abierta anoche por el calor que hacía.
Me maldije internamente cuando la figura comenzó a moverse hacia aquí. Era sigilosa y sabía muy bien lo que hacía, ya que no había hecho ni un solo movimiento que le delatase. Pero yo sabía que sólo alguien podría moverse así sin mover ni una mota de polvo.
Era uno de ellos.
Si hacía cualquier movimiento en falso, estaría muerta. Bueno, lo estaré de cualquier manera.
Tenía que pensar un plan rápido antes de que fuese demasiado tarde. Intenté mantener la calma cuando la figura apenas estaba a dos metros de mi, entonces tuve que entrar en acción.
Tan rápida como un lince me lancé sobre él y le agarré los brazos con fuerza, sujetándolos por encima de su cabeza. En la oscuridad no podía apreciar apenas su rostro, pero sí el olor putrefacto procedente de su boca.
-Hijo de puta. - escupí en su cara -. Quién coño eres y por qué no me dejas en paz. - dije seria sin dejar de sujetarle con fuerza. Abrió la boca de nuevo y ese olor invadió mis fosas nasales creando en mi estómago unas ganas inmensas de vomitar.
-Sabes quien soy. - se limitó a decir sonriendo. Sus colmillos eran muchísimo más grandes que los míos y que los de cualquier vampiro de la zona.
No sabía que hacer. Si le mataba, Edward despertaría y ellos se acabarían enterando y eso sólo empeoraría las cosas. Pero si le dejaba vivir, probablemente se encargaría de matarme después.
Escupí de nuevo en su cara y pensé algo rápido.
Lo único que se me ocurrió fue atarle las manos con fuerza con un cinturón y golpearle lo suficientemente fuerte como para dejarle inconsciente.
Miré a Edward para verificar que estaba dormido y así era. Bien. Ahora sólo tenía que llamar a mi padre y pedirle ayuda, que es lo que estaba necesitando desde el primer día que se fue.
Le llamé varias veces pero nada, salía el buzón de voz. Oí un quejido y me di la vuelta, el cabrón comenzaba a recobrar la conciencia. Me acerqué a él y le di una patada en el estómago y un fuerte puñetazo en la cabeza. Eso bastará por un rato.
Cuando fui a marcar de nuevo el número de mi padre, este ya me estaba llamando.
-¿Papá? - susurré sin dejar de mirar al ser que había atado y tumbado en la habitación.
-¿Qué pasa Holly? ¿Estás bien? - preguntó agitado.
-No, no estoy bien, mierda - gruñí, el hijo de puta comenzaba a moverse de nuevo -. Tengo un grave problema, te explicaré los detalles después, ahora no tengo tiempo. - hablé rápido -. Tengo un puto cazavampiros en la habitación y no sé qué hacer con el. - le oí maldecir -. Ahórrate la charla y dime que hacer o me temo que la visita acabará cómo él quería.
-Lo primero, enciende la luz, ya sabes lo que les molesta eso mucho más que a nosotros. - <pero Edward se despertaría>pensé. Decidí meter al ser en el baño y cerrar la puerta con la luz encendida. - ¿Lo has hecho? - respondí con un sí rápido -. Bien. Ahora asegúrate de taparle bien los ojos con algo, sin el sentido de la vista pierden facultades. - dejé el movil en el lavabo y salí a por un pañuelo de mi mochila, eso serviría. Se lo puse en los ojos y volví a coger el móvil.
-Ya está, ¿qué más?
-Supongo que le habrás golpeado para que esté inconsciente, pues bien, haz eso hasta que yo llegue. No dejes que se quite la venda de la cabeza, y pase lo que pase no le mates, no tu. - dijo cauteloso y colgó la llamada.
No me había resuelto nada. ¿Golpearlo hasta que él llegase? ¡Ni que tuviese cinco años!
Odiaba no poder hacer nada. Estas situaciones son por su culpa y la de mi madre, por no haberme enseñado todo a estas alturas. Odiaba tener que llamarles pidiendo ayuda cada vez que estaba en peligro. Odiaba no poder defenderme sola. Lo odiaba más que a nada, pero ellos no hacían mucho por ayudarme. Sé que lo hacían para protegerme, pero ellos no estarán eternamente. Morirán por si solos o alguien les matará, pero no estarán siempre para sacarme de mis apuros. Y por mucho que les haya explicado esto antes, no les hacía entrar en razón, todo lo contrario. Evadían el tema y hacían otra cosa.
Gruñí frustrada y me senté en la cama tocándome la sien. Sólo tenía que esperar a que llegase mi querido padre y ocuparse del gilipollas que tenía en el baño. Ni siquiera sabía exactamente lo que era un cazavampiros. Por mucho internet y libros que haya, nadie sabe la verdad sobre nuestra especie, y mucho menos sobre ellos. Todos creen que vivimos apartados en las montañas y nos convertimos en murciélagos por la noche, nadie sabe que estamos integrados en la sociedad. O que dormimos como Drácula en un ataúd. Oh, queridos humanos, que ingenuos sois.
Tras media hora golpeando al ser con cuidado de no despertar a Edward, mi padre apareció. Su sentido del olfato le permitía olerme a kilómetros sin necesidad de saber la dirección exacta de donde estaba.
-No hagas ruido. - le advertí señalando a Edward.
-¿Qué haces con él? Le has puesto en peligro, lo sabes ¿verdad? - dijo mirando a mi amigo, aún dormido.
-Claro que lo sé, pero no será por mi culpa. - suspiré, no era el momento ni el lugar para discutir esto. Le guíe hasta el baño donde se encontraba la ahora víctima tumbada en el suelo con fuertes hematomas.
Mi padre sonrío al ver aquello. -Oh mi pequeña, parece que has descargado toda tu furia con él, ¿no es así? - rió.
-Esto no hace gracia. Sabes que si quisiese le podría haber matado. - gruñí.
-Lo sé, pero no queremos eso, sería ponerte en peligro. Por eso lo haré yo. - dijo sin más cargando el cuerpo en su espalda.
-Ya lo estoy. - susurré por lo bajo apretando mi mandíbula. Estaba aguantándome las ganas que tenía de golpear a mi propio padre.
-Iros de aquí, este no es un lugar seguro. - dijo sin hacer caso a mi comentario -. Y no te separes de él, ya que le has metido en nuestro terreno, no le podrás sacar tan fácilmente. - dijo mirándome fijamente a los ojos.
Tenía razón. Había metido a Edward en nuestro terreno, y cuando un vampiro hacía eso, las pagaba caras, muy caras.
><
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Schäger. ©
VampireEnamorarme de ti o entregarte la capacidad de destruirme, como quieras llamarlo. ➸ vampiros. 3 febrero 2015: #72 in vampiros. 18 julio 2015: #152 in vampiros. 5 septiembre 2015: #465 in vampiros. 6 noviembre 2015: #752 in vampiros. 7 noviembre 2015...
