H o l l y.
Se encontraba tendido en el largo sillón blanco, viendo supongo el tráiler de la película que íbamos a ver.
Me paré en seco cuando vi un vampiro iluminarse en la pantalla, los largos colmillos salían de sus encías de una manera exagerada. Nosotros no los tenemos así.
-¿Vampiros?-me miró inmediatamente, callándose el comentario de mi aspecto despeinado y sin maquillar.
-Sí, ¿no te gustan los vampiros?-reí para mis adentros, incrédulo.
-Oh, de hecho me encantan. Lo que pasa es que, esa película es realmente mala.-espeté.
-¿La has visto acaso?-dijo divertido.
-¿Me vacilas? Por favor, mira los colmillos del actor, más falsos imposible.-rió.-Y mira su cuerpo, los vampiros no llevan de esas vestiduras.-me senté a su lado mientras me miraba con una sonrisa de lado.
-¿Desde cuándo sabes tanto de vampiros?-se burló.
Me callé mi respuesta y me dirigí a la cocina a por un vaso del agua.
-No me has respondido.-sinsistió girando su cabeza hacia la cocina donde yo me encontraba. Tragué el agua.
-Cállate.-reí para mis adentros por tercera vez en la tarde y me senté a su lado.
La película en sí no estaba mal, pero para mí era algo aburrida. Ni la mitad de los hechos estaban bien explicados. Para empezar, los vampiros no nos alimentamos sólo de sangre, comemos de todo, ya que tenemos que nutrirnos. Tampoco tenemos los colmillos tan pronunciados como siempre los pintan; crecen cuando estamos excitados, y con ello la sed de sangre, junto con las uñas largas y el color del iris de los ojos, que se vuelve oscuro, dependiendo de cada ser, en mi caso rojo intenso. Y mucho menos vamos tapados hasta las cejas, simplemente evitamos el sol, pero no vamos tapados con edredones.
Me hace gracia ver películas como esta, pero a la vez me da pena, algo tan conocido como son los vampiros en el mundo imaginario de los humanos, pero a la vez tan desconocido... No saben ni la mitad sobre nosotros, y eso duele.
-¡Qué asco!-gritó Edward.
-¿No te gusta la sangre?-reí al parecer demasiado fuerte, ya que Edward me miró inmediatamente con los ojos algo abiertos.
-No.-me miró.-Espera... ¿Te has reído?-me tapé la boca.
-No.-me intenté aguantar la risa, pero fue en vano. Por segunda vez estallé a carcajadas.
-Eres bonita cuando te ríes, hazlo más a menudo.-dijo y mi corazón sufrió una punzada, pero no le hice caso y seguí mirando la película sonriendo de lado y escondiendo un poco mi rostro con mi pelo.
El sonido del teléfono me despertó. Me encontraba tendida sobre las piernas de Edward, que éste dormía plácidamente en el sillón. Cogí el teléfono, era mi madre.
-¿Holly?-dijo mi madre asustada.
-Dime mamá, ¿qué ha pasado?-susurré todavía algo adormilada.
-Han atracado la tienda, con Samantha dentro, he llamado a Edward varias veces para avisarle pe...-interrumpí.
-¡¿Samantha estaba dentro?!-al oír mis gritos y el nombre de su madre, Edward se sobresaltó.
-Sí, está bien, pero le ha dado un ataque de pánico y la están tratando ahora mismo, ¿sigues con él?-le miré y éste me preguntaba en susurros qué estaba ocurriendo mientras se levantaba y pasaba la mano por su pelo asustado.
-Sí, estoy en su casa, ¿quieres que vayamos para allá?-contesté.
-No, no. Hay mucho policía y no es seguro que vengáis, van a trasladar a Samantha a un hospital cercano, tiene una herida profunda en un brazo, pero no es nada grave. Está bien, díselo a Edward.-asentí.
-Se lo diré, cuando estéis en el hospital avísame, ¿vale?-miré a Edward que se había vuelto a sentar apoyando sus codos en sus rodillas mientras esperaba ansioso a que cortase la llamda.
-Sí Holly no te preocupes, hasta entonces mantenle tranquilo.
-Lo haré.-aseguré y colgué.
Le conté todo a Edward despacio para que mantuviese la calma, y lo conseguí. Estubo tranquilo hasta que mi madre llamó horas después.
Preguntamos a una enfermera auxiliar por la habitación de Samantha y nos acompañó hasta ésta. Tocamos la puerta y nos invitaron a pasar.
-Oh dios Edward.-corrió a abrazar a su madre.
-¿Qué tal estás mamá?-preguntó preocupado mientras seguía en los brazos de su madre.
-Estoy bien, no ha sido nada grave.-sonrió ella pesadamente.
Las saludé y me senté junto a mi madre que estaba en un sillón esperando noticias del estado de Samantha.
-Y bueno...-Ellas dos se miraron-¿Qué os pasó anoche?
-La pregunta es, qué te pasó a ti.-pregunté molesta a mi madre.
-Era tarde, me tenía que ir.-me fulminó con la mirada, era la única que sabía a lo que se refería.
-Me podrías haber esperado, no sé.-dije irónicamente.
-No te vi, y no cogías el teléfono. Pensé que fuiste a casa.-dijo intentando dar de lado el tema, pero no iba a ser así, no esta vez.
-Cómo, ¿andando?-escupí. Ella me entendía.-No me jodas mamá.
-Lo siento Holly, ¿qué más quieres que haga?-levantó la voz.
-Nada. Me voy.-salí de allí lo más rápido que pude, y recé para que Edward no me siguiese.
Salí del hospital. Horas atrás el cielo se había nublado, y no pude agradecerlo más. Corrí hacia el bosque, y por fin era libre. Trepé el pino más alto que vi, y respiré profundamente. Este era mi árbol favorito, a la izquierda se veía toda la ciudad, y a la derecha el enorme bosque verde y frondoso. Amo este lugar, siempre vengo cuando necesito estar sola, la naturaleza me da lo que nadie más, paz. Cogí aire, me impulsé y salté a otro árbol, hacía días que no podía hacerlo, y lo echaba de menos. Por estas cosas amo ser un vampiro. Algunos murciélagos revoloteaban a mi alrededor, sentía una especie de conexión con ellos, en cierto modo, eran como criaturas demoniacas, al igual que yo, pero sin manifestarse de forma humana. Finalmente bajé a tierra y me senté al lado del lago, me tumbé y dejé que el sueño se apoderase de mí.
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Schäger. ©
VampirEnamorarme de ti o entregarte la capacidad de destruirme, como quieras llamarlo. ➸ vampiros. 3 febrero 2015: #72 in vampiros. 18 julio 2015: #152 in vampiros. 5 septiembre 2015: #465 in vampiros. 6 noviembre 2015: #752 in vampiros. 7 noviembre 2015...
