-Edward, creo que deberías irte.
Oí sus pasos acercarse al baño.
-¿Ocurre algo?-entró.-Holly.-me susurró mientras yo seguía con la cabeza en el lavabo.
-No, estoy bien.
-No, no lo estás.-me cogió de las manos, y no las quité.-Ven.-me guió hasta la cama.
Me senté y respiré profundamente. No sé que me está pasando.
-Holly, ¿que te pasa? Por favor, me estás preocupando.-me miraba, pero yo tenía la vista fijada en el suelo.
-No me pasa nada.-dije con un hilo de voz.
-Sí, si que te pasa. Ahora me lo vas a decir o me temo que tendré que pedir ayuda a tu madre, ella sabrá explicarme.-ingenuo.
-Llámala, no tengo ningún problema.-en realidad no quería. Ni yo sabía lo que me estaba pasando, sólo faltaba que mi madre metiese las narices y se pusiese aún más pesada.
Se levantó y se dirigió hasta la puerta.
-Edward-le llamé-espera.
-¿Me vas a decir qué te pasa o me vas a seguir mintiendo?-volvió a mi lado y se sentó.
-Es difícil de explicar, no lo sé ni yo.-me miró extrañado.
-¿Cómo no vas a saber lo que te pasa?-negué con la cabeza.-Puede que estés enferma, te tomaré la temperatura.-sé que no es nada de eso, pero por probar.-¿dónde tienes un termómetro?
-En el último cajón de aquel mueble.-le señalé.
Lo sacó y me lo puso en la boca. A los tres minutos lo miró.
-No tienes fiebre. ¿Te duele alguna parte del cuerpo? ¿Alergias? ¿Alguna enfermedad de nacimiento?-negué a todo.
Si ser vampiro tiene algo que ver...
-Nada de nada.-se quedó pensativo.
-Pues no sé que más hacer.
-Ya te he dicho que estoy bien, no quiero que te sigas preocupando, ¿vale?-resopló.-No le des más vueltas, por favor.-cogió mis manos y les dio un suave beso en los nudillos.
-¿Sabes? Me gusta más tu lado amable y débil, que el lado borde y frío.-entrelazó su mano con la mía, y respiré profundamente.
No me gusta que la gente me toque, pero ahora era diferente. No quise quitar mi mano de la suya.
-¿Y eso por qué?-le pregunté.
Se acercó a mi sin dejar de mirarme los ojos, y puso una mano en mi muslo. Ahora es cuando agradecí haberme cambiado a pantalones largos. Sus ojos verdes brillaban con una intensidad casi inverosímil, de manera que me hizo sentir algo en el pecho, una punzada quizás. No sabría describirlo.
Cuando me quise dar cuenta, empecé a notar su fuerte respiración en mi boca, y su mano se deshizo de la mía para ocupar un lugar en mi mejilla, provocando que la piel se me erizase.
Mi respiración se fue intensificando, y mi pecho comenzaba a bajar y subir con rapidez, cuando sus labios rozaron los míos. Algo en mi interior se encendió, y supe que lo que vendría después no sería bueno, así que intenté parar, pero no pude.
Mi lengua respondía a cada paso de la suya, me encantaba. Tenía un sabor deleitoso. Sus dientes se hincaron en mi labio inferior, haciendo que mi cuerpo reaccionase con pequeños espasmos.
Recorrí cada rincón posible de su boca con la lengua, y juguetee con la suya el tiempo necesario como para poder notar su erección en mi pierna.
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Schäger. ©
VampireEnamorarme de ti o entregarte la capacidad de destruirme, como quieras llamarlo. ➸ vampiros. 3 febrero 2015: #72 in vampiros. 18 julio 2015: #152 in vampiros. 5 septiembre 2015: #465 in vampiros. 6 noviembre 2015: #752 in vampiros. 7 noviembre 2015...
