onze.

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L i s a.

-¿Qué vamos a hacer con Holly, Barlow?

-Estará bien, no es la primera vez que pasa esto.-me recuerda.

-Pero no con ellos...-mi piel se erizaba sólo de pensarlo.

-Lisa, cielo mío-me miró a los ojos-basta.

Resoplé.

-Sólo estoy preocupada.

-Ella es fuerte, al igual que tú.-sonrió y me besó.-Así que deja de darle vueltas y centrate, ¿de acuerdo?

-Está bien.

E d w a r d.

Salí de la ducha y limpié el espejo empañado. Me peiné un poco con mis manos y me puse una toalla en la cintura.

Cogí el móvil y me puse algo de música mientras me vestía para la fiesta.

Neizan me había invitado a una de sus fiestas en su apartamento. Desde que le conocí, sus fiestas son de las más conocidas en esta zona; por la variedad de alcohol, sustancias y chicas que había allí, sin ningún tipo de prohibición. Obviamente yo no tomaba, sólo alcohol.

Pensé en invitar a Holly, pero seguramente me diría que no, así que descarté la idea.

* * *

Las luces neón me dañaron la vista al entrar, pero inmediatamente me acostumbré a ellas. El olor a marihuana era notable, y el alcohol ya había tenido su efecto en un par de chicos, que se tambaleaban por el salón. Entonces vi a Neizan acercarse.

-Hey Ed-me dijo-por fin apareces.

-No me apetecía venir antes.

-Es igual. ¿Sabes qué?-se acercó a mi y se apoyó en mi hombro señalándome a un grupo de chicas al fondo del salón-¿Ves a esa morena con la falda blanca de allí?-asentí-Adivina quien va a follársela esta noche.-rió.

-Neizan, tienes novia.-negó con la cabeza.

-Oh amigo, no es para mí.-me hizo una seña con el dedo indicándome a mi.

-¿Qué? ¿Yo?-reí-¿Desde cuando me buscas tu a las chicas?-reímos a la vez.

-Es un buen partido, se rumorea que la chupa de lujo.-alzó la ceja.

-Mmh.-pase la lengua por los labios mientras me acercaba a ella.

-¡Luego me cuentas!-me gritó.

Esquivé a algunas personas mientras me dirigía donde aquella chica. A medida que me iba acercando pude ver que varios chicos la miraban, pero sin acercarse. Reí ante aquello y fui el primero en hacerlo.

La eché una mirada rápida de arriba a abajo antes de que ella se diese la vuelta, y cuando lo hizo descubrí unos inmensos ojos azules que se clavaban en mi como cuchillos. Hizo el mismo gesto de recorrer mi cuerpo con la mirada y me sonrió.

-Sandra.-me informó.

-Edward.-sonreí y me dio un poco de su licor. Me lo tomé de un trago y escuché un suave silbido por su parte.

Agarró mi camiseta por mi pecho y me acercó a ella hasta posar sus labios en los míos. No pasaron ni dos segundos cuando ya estaba con sus manos en mis pantalones.

-Aquí no.-susurré mientras ella seguía besándome desenfrenadamente. Asintió y la cogí de la mano para llevarla a un lugar más íntimo.

Caminé por la casa hasta llegar al dormitorio de Neizan. Sólo nos dejaba usarlo a mi y a Marcus en estos casos, y recé para que él no estuviese aquí.

Schäger. ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora