3. Plan

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3. Plan

Illinois, en la celda

Emma iba a perder la cabeza. Su mente daba una y otra vez vueltas entre sus memorias. Rememoraba la noche que todo le había salido mal, la muerte de sus dos ídolos y la pérdida de su hermana. Y ella que pensaba que esta oportunidad la ayudaría a encontrar a Trial y poder recuperar a su hermana. La verdad era que Emma no tenía ni idea de qué iba a hacer después de localizar a Trial, tal vez intentar sacarlo con un exorcismo, pero por experiencia sabía que eso no funcionaría. ¿Entonces qué debía hacer? ¿Quedarse parada frente a ella lamentándose? No, había prometido recuperarla. Nadie moriría por ella otra vez, otra promesa que esperaba poder cumplir.

La celda era una cosa mugrienta y muy pequeña. No mayor que un baño público pero largo, Emma estaba acostada e intentaba mantener su mente cuerda pero le resultaba muy difícil con los aullidos de los inocentes que Paul mataba o torturaba. Hacía una semana que estaba ahí sin comida ni agua, por suerte sus instintos de cazadora la ayudaron a sobrevivir a eso, pero pronto se le acabaría su espera y se volvería loca por unas gotas de agua.

Su cabello castaño estaba sucio, se notaba por los mechones que se formaban entre sí a base de la suciedad y grasa de la celda. Sus ojos celestes, que en algún momento brillaban con alegría, estaban ocultos detrás de unas ojeras enormes. Su ropa apestaba pero Emma ya no lo sentía. Su piel se ensuciaba con rapidez al estar todo el día tirada en el suelo de piedra.

El aspecto era lo que menos le importaba, solo quería sobrevivir para salir y acabar con los hijos de puta que apoyaban a Trial y sus estúpidos planes.

Recapacitó por un momento cómo había llegado hasta ahí. En California logró encontrar un demonio y atraparlo en una trampa debajo de una alfombra enorme. El demonio no tardó en hablar después de un par de gramos de sal y un poco de agua bendita. El demonio le dijo que Trial estaba haciendo su propio ejército para ayudar a Lucifer en su llegada, que tendría que ser pronto. Dijo que era algo así como el hermano menor de una tal Lilith, algo que Emma no supo interpretar y que ignoró. Pero lo que le importó fue la palabra "Illinois" que era el lugar donde Trial hablaría con algunas tropas suyas.

Obviamente el demonio, o si bien le mintió o estaba mal informado. De ambas maneras Emma no se sintió mal por enviarlo al infierno.

Suspiró pesadamente mientras escuchaba unos ruidos secos a través de la puerta de rejas. Con cuidado y debilidad notable, se arrastró hacia la puerta, esperando ver la cara de aquellos pasos. Vio al demonio que sostenía a Hanna, su cara estaba en una seriedad incomprensible.

-Vamos, puta -dijo mientras abría la reja y Emma caía al piso del pasillo, de un tirón de pelo levantó la cabeza de la castaña y la hizo mirarlo-. Paul está aburrido, ¿sabes qué significa eso? -preguntó con una sonrisa maliciosa.

Emma intentó tragar pero estaba demasiado seca su garganta como para hablar. Asintió levemente odiándose por parecer tan débil, con solo una semana de sufrimiento. El demonio la arrastró de los brazos hasta la sala que Emma conocía desde el primer día que entró en el recinto. La trampa de demonios no estaba y la víctima tampoco. Emma no supo si alegrarse o largarse a llorar.

Paul estaba ahí con su atuendo motociclista perfecto y con una serie de artilugios de tortura para divertirse con la ojiazul. Emma quiso evitar el sufrimiento, pero sabía que no se podía librar. Estaba débil y merecía ese dolor y mucho más.

La ataron a una lámina de metal dejándola parada y mirando a Paul. Estaba tan débil que sus piernas flaqueaban y terminaba sosteniéndose con sus muñecas que estaban rodeadas de dos brazaletes de metal de la camilla. Paul se giró con un gran cuchillo con relieve en sus manos y sonrió a la castaña.

The Past Is Behind [Supernatural]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora