27. Fragilidad

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27. Fragilidad

Sam llamó a Emma unos minutos después de dejarla en el almacén. Los dos hermanos ya habían revisado con rapidez los otros dos para aclararse que no había nadie allí, entonces solo quedaría una opción. Emma estaba con el djinn en el almacén.

-No contesta -dijo frustrado Sam.

-Sube. Salimos ahora mismo para allá -le ordenó su hermano mientras encendía el Impala.

El almacén de Emma quedaba a unos quince minutos más o menos, Dean desobedeció las principales leyes de tránsito para acortar ese tiempo. Era de noche, madrugada y nadie le estorbaba.

Sam estaba inquieto en el asiento de copiloto. Dean lo notaba y le molestaba que su hermanito menor estuviera tan preocupado. Admitía que dentro suyo también tenía miedo pero sabía que la castaña era fuerte y seguía viva. Eso esperaba.

Llegaron al almacén y corrieron con los cuchillos preparados. Golpearon la puerta y examinaron el lugar con linternas.

-No hay nada -gritó Dean inspeccionado la última habitación del almacén.

Sam inspeccionaba un lado de la pared. Apuntó la linterna hacia una puerta medio oculta.

-¡Dean! ¡Creo que tengo algo! -gritó el muchacho acercándose a la puerta de madera.

El rubio oscuro dejó el lugar vacío que investigaba y corrió a juntarse con su hermano que ya había abierto la puerta.

-Un sótano -comentó Sam.

-Gracias, capitán Obvio -dijo sarcástico Dean.

El otro hermano ignoró el comentario. No quería seguirle el juego, su mente se abrumaba como si hubiera niebla en el lugar cuando Emma estaba así del peligro. Lo mismo le había ocurrido cuando el vampiro le atacó al cuello hace unos días.

Bajó las escaleras en silencio, lo más que pudo, pero rápido. Odiaba esperar e impacientarse de ese modo. Odiaba pensar que le pudo haber pasado algo horrible a Emma. Y se odiaba por no tratar de impedirlo.

Al llegar al subsuelo, Sam iluminó con la linterna hacia ambos lados. Dean le señaló con la cabeza que iba por el derecho, mientras que el de pelo largo se quedaba con el pasillo izquierdo.

Lentamente caminaron, se escuchaban gotas cayendo de una tubería rota. Nada más que eso. Mientras Sam se acercaba a la habitación principal del sótano, escuchaba unos gemidos leves. Caminó con mayor rapidez.

Y ahí las vio. Cuatro mujeres, entre ellas a la que amaba. Pero Emma se encontraba detrás de un cuerpo todo tatuado, hombre de 1,80 aproximadamente. Era el djinn que estaba aprovechando el aperitivo nuevo.

-¡Aléjate de ella! -gritó Sam. Usó el grito como liberación de su angustia y rabia, pero también para advertir a Dean si se encontraba cerca.

El djinn se giró con pose sarcástica. De los labios grises le caía una línea de sangre. El tubo que estaba conectado a la vena del cuello de Emma se encontraba en la mano, también tatuada, del hombre. Tranquilamente, dejó el tubo en la bolsa casi llena de sangre y se giró hacia el cazador con posición de ataque.

Sam no esperó y se tiró a la criatura. Con un movimiento rápido, le hizo un corte en la mano al djinn. Éste, enojado, lo tomó por la camisa y lo revoleó por los aires. El menor Winchester cayó a unos cinco metros sobre cajas de madera llenas de empaques de algún producto que no distinguió.

El otro Winchester apareció justo en escena para ver a su hermano por los aires. Se asombró al verlo caer pero pensó su estrategia. Se escondió detrás de una columna y esperó a que la criatura vaya hacia Sam, y así emboscarla. Sostuvo el cuchillo contra su pecho esperando el momento adecuado.

The Past Is Behind [Supernatural]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora