Ron y Beacrox se habían ido.
Cale abrió lentamente los ojos y permaneció inmóvil por unos segundos. Cuando estuvo seguro de que no había nadie cerca, dejó que su magia fluyera con naturalidad. Su cabello y ojos cambiaron de color con un suave resplandor mágico. Una sonrisa juguetona apareció en su rostro.
—Bien, bien... Es hora de alimentar a un árbol.
Tomó las cinco bolsas de pan que Beacrox había preparado y salió sigilosamente por la ventana. Caminó por la colina hasta llegar al imponente árbol conocido como el devorador de hombres. Sin titubear, volcó el contenido de las bolsas dentro del agujero de su base. Observó cómo el pan desaparecía sin dejar rastro alguno.
—¿Quieres más?
Las ramas se agitaron suavemente, como si el árbol respondiera a su pregunta. Cale sonrió satisfecho.
—Volveré mañana. Espérame hasta entonces.
Sin más, comenzó a descender por la colina rumbo a la ciudad. Al llegar a la posada, volvió a colarse por la ventana con facilidad, se dejó caer sobre la cama y se acomodó para dormir un poco.
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La luz del sol bañaba la habitación. Cale se removió perezosamente entre las sábanas. No sabía qué hora era, pero por la intensidad de la luz, seguramente había pasado ya el mediodía.
Se levantó con pesar, se revolvió el cabello y se dirigió al baño. Tras asearse, eligió una de las mudas que Ron le había dejado. Frente al espejo, sonrió con expresión curiosa.
—¿Qué haré hoy?
Su rostro irradiaba la alegría ingenua de un niño curioso. Salió de la posada y caminó por la ciudad. Sus pasos eran tan ligeros y su energía tan viva que más de una persona se giró a mirarlo. Ya no parecía el joven enfermizo de días atrás.
Mientras comía un pincho de pollo, se detuvo frente a una tienda de té y poesía. La curiosidad brilló en sus ojos. Había pasado la mitad de su vida encerrado, y la novedad del lugar lo empujó a entrar.
—¡Bienvenido, estimado cliente! —saludó Billos con una sonrisa brillante.
Cale se quedó mirándolo fijamente por unos segundos.
"Parece un cerdito", pensó, conteniendo una risita.
—¿Busca algo en particular, señor? ¿Quizá un té o algún libro?
—¿Tienen novelas? ¿O algo interesante para leer?
Cale preguntó con tono animado. Billos, encantado, asintió.
—Por supuesto, tenemos una extensa selección de libros y novelas.
—Lleva lo mejor que tengas al tercer piso. Y también quiero un té dulce y algunos postres.
Colocó una moneda de oro sobre el mostrador. Billos abrió los ojos con asombro.
—E-esto es demasiado, señor-nim...
Cale frunció el ceño, no entendía del todo el valor del dinero, pero tampoco le importaba.
—Volveré en dos días más.
—Aun así, esto es...
—Entonces invita a todos.
Sin más palabras, subió al tercer piso. Poco después, Billos apareció con una bandeja repleta de dulces y té caliente. Cale se dedicó a leer y comer con gusto. Al terminar, se estiró con satisfacción, dejó el libro y salió de la tienda.
Billos lo observó alejarse en silencio.
—¿Quiere que lo sigamos, Billos-nim? —preguntó un hombre a su lado.
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a hidden empire
FantasyUn mundo alternativo en donde og cale es secuestrado después de ir con su madre a la aldea harris. . . . . Fic de la novela trash of the count's family
