Cale dejó escapar un suspiro largo y cansado.
—Aaah~
El pequeño dragón negro, que descansaba junto a él, lo miró con ojos penetrantes.
—Dragón rojo, ¿por qué suspiras así?
Cale acarició su cabeza con suavidad, esquivando la pregunta con un gesto distraído.
—Aún no han regresado... ¿cierto?
El dragón negro bajó la mirada.
—No...
El ceño de Cale se frunció. Habían pasado casi dos meses desde que Lock, Ron, Beacrox y Choi Han partieron. El silencio de su ausencia comenzaba a pesar demasiado. Incluso había convencido al dragón negro de esperar un poco más antes de ponerle nombre: quería que todos estuvieran presentes.
De pronto, un sonido metálico y cortante rasgó la calma.
¡Bep! Bep! Bep!
La alarma resonó en cada rincón de la cueva, poniendo a todos en alerta. Alguien había cruzado el lago, acercándose peligrosamente a la entrada subterránea.
Cale se levantó de golpe. El dragón negro hizo lo mismo, y los dos gatitos, On y Hong, despertaron sobresaltados, lanzando maullidos nerviosos. El maná de Cale rugió en su interior mientras avanzaba hacia la salida, preparado para enfrentar cualquier amenaza.
Los lobos ya estaban allí. Sus cuerpos musculosos se movían con rapidez, adoptando formaciones defensivas; incluso los ancianos se alistaban a luchar. La tensión era casi insoportable. Dos tipos de aura distintos, pero uno conocido familiar, violentos y descontrolados, se acercaban a toda velocidad.
Y entonces, una voz quebrada resonó.
—¡Cale-nim! Y... yo... lo siento...
Los ojos de Cale se abrieron con sorpresa. Entre la multitud apareció Choi Han, jadeante y con el rostro cubierto de sudor. Sobre su espalda cargaba a Lock, el joven lobo, cuyo rostro estaba pálido y contraído de dolor. Tras ellos, Beacrox avanzaba con su habitual porte frío, y a su lado se encontraba una mujer pelirroja, de cabellos como el fuego al atardecer, sosteniendo con fuerza una varita mágica.
Cale apenas le dedicó una mirada; su atención se centró en Lock. Corrió hacia Choi Han, con el corazón acelerado.
—¿Qué pasó? —exigió con la voz firme.
Choi Han dudó, desviando sus ojos hacia la princesa.
—El... eso...
Cale lo fulminó con la mirada.
—¡Habla!
La mujer pelirroja, Rosalyn, respiró hondo y se adelantó, inclinando ligeramente la cabeza.
—Yo fui herida cuando Lock empezó a sentirse mal... —confesó con dificultad.
Uno de los lobos adultos intervino con voz grave y autoritaria.
—¡Joven maestro-nim! Por favor, hágase a un lado.
Cale obedeció de inmediato, aunque con el ceño fruncido. Observó cómo los lobos tomaban a Lock con cuidado, inspeccionándolo con ojos expertos.
—¿Estará bien? —preguntó Cale, la voz apenas contenida.
Un anciano lobo sonrió con tranquilidad.
—Jojo... No se preocupe, joven maestro-nim. Este niño está pasando por su primera transformación berserk.
Los ojos de Cale se agrandaron apenas un instante, antes de recuperar su compostura. Respiró hondo, dejando escapar un suspiro de alivio al ver cómo transportaban a Lock hacia el campo de entrenamiento. Varios lobos adultos lo rodearon, transformándose en sus formas salvajes para contener la furia incontrolable de la sangre que corría salvajemente en el cuerpo de lock.
ESTÁS LEYENDO
a hidden empire
FantasiaUn mundo alternativo en donde og cale es secuestrado después de ir con su madre a la aldea harris. . . . . Fic de la novela trash of the count's family
