Basen miraba a Cale con pupilas temblorosas, los ojos cristalinos a punto de desbordar lágrimas.
—¡¿QUIÉN TE CREES QUE ERES?! —rugió Cale, su voz tan cargada de furia que hizo estremecer las paredes del estudio.
El hombre, que segundos antes había golpeado con arrogancia a Basen, dio un salto hacia atrás. Tartamudeó, balbuceando palabras ahogadas, con el rostro pálido y el cuerpo temblando.
—E-e-esto… j-joven maestro-nim…
Cale lo atravesó con una mirada gélida y asesina, su cabello rojo flameando bajo la presión del maná que escapaba de su cuerpo.
—¡CÁLLATE! —tronó, con un tono que resonó como un trueno en medio de una tormenta—. ¿Quién eres tú para atreverte a hablarme? ¡¿Quién te dio permiso siquiera de levantar la voz en esta finca?!
El profesor retrocedió, su garganta seca. Pero Cale no terminó allí. Su mirada, al caer sobre Basen, encendió todavía más la llama de su ira. Verlo con la cabeza gacha, soportando insultos y golpes, con las pupilas empañadas de lágrimas, fue como echar aceite al fuego.
El aura de Cale explotó de manera inconsciente, pesada y dominante, dirigida únicamente al hombre. El ambiente se volvió opresivo, sofocante.
—Y… yo… joven maestro… p-por… favor… —balbuceó el profesor, incapaz de alzar la mirada.
La voz de Cale cortó el aire como una cuchilla.
—¡¿A QUIÉN LE DICES SIN SANGRE?! —bramó, su tono arrogante y demoledor, cargado de furia.
—¡¿QUIÉN TE CREES PARA DECIDIR ESO?!
El hombre se arrastró hacia atrás, sus rodillas cediendo bajo el peso de esa presencia aplastante.
—Y-yo… yo solo estaba… protegiendo s-su posición… —intentó justificarse, la voz quebrada.
Cale rió, pero su risa no tuvo nada de alegría. Fue seca, venenosa.
—¿Proteger…? ¡Ja!
Lo miró con repulsión, con un odio tan tangible que el hombre sintió que su vida pendía de un hilo.
—¿Quieres morir?
Su tono fue casi suave, pero el rugido del maná y la presión asesina que emanaba lo contradecían.
El hombre se desplomó de rodillas, sudando frío, con las manos en el suelo y la frente pegada contra el piso.
—¡P-por favor! ¡Perdóneme, joven maestro Cale!
El pelirrojo bufó, como si sus súplicas fueran polvo en el viento, y avanzó con pasos lentos y amenazantes. Estaba decidido. Un simple movimiento y aquel insecto dejaría de existir.
—H-hyunim… —La voz temblorosa de Basen lo detuvo.
Cale giró la cabeza. Su hermano menor estaba de pie, con los labios apretados, jugando nerviosamente con sus propias manos. Apenas podía mirarlo directamente.
—¿Hum? —respondió Cale con frialdad, arqueando una ceja.
—P… puedes dejarlo… —murmuró Basen, casi como un ruego, su voz entrecortada por el miedo y la ansiedad.
Cale frunció el ceño, la furia aún latente en sus ojos.
—¿Por qué?
La simple pregunta, seca y cortante, hizo estremecerse a Basen, que no se atrevió a responder. Bajó la cabeza en silencio, los puños apretados.
El pelirrojo dejó escapar un largo suspiro.
—Aaah…
Chasqueó los dedos. En un destello de magia, el profesor desapareció. Reapareció en el exterior del territorio, cayendo desde gran altura para estrellarse brutalmente contra el suelo, lejos de la finca Henituse.
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a hidden empire
FantastikUn mundo alternativo en donde og cale es secuestrado después de ir con su madre a la aldea harris. . . . . Fic de la novela trash of the count's family
