—¡Ron, por favor! Te prometo regresar temprano.
Cale estaba en el segundo piso de la villa Super Rock. Sus ojos brillaban con determinación, fijos en Ron, que permanecía imperturbable, firme como una montaña. A un costado, Choi Han y algunos lobos adultos presenciaban la escena con incomodidad, incapaces de intervenir.
Habían pasado ya tres años. Cale, con dieciocho años, no era el mismo niño de antes. Aunque aún vivía principalmente en la gran cueva subterránea "que había crecido con el tiempo gracias a la magia", ya no tenía aquella apariencia frágil o enfermiza. Ahora irradiaba vitalidad, lleno de curiosidad, como el dragón que realmente era.
—Ron, solo iré a ver el festival. Nadie me descubrirá —insistió con entusiasmo.
No era la primera vez. La escena se repetía día tras día durante una semana entera. Cale deseaba con todas sus fuerzas ir al territorio Henituse, presenciar las celebraciones y mezclarse entre su gente.
Muchos dentro de la guarida pensaban que no había problema, pero Ron, Beacrox y Choi Han mantenían los rostros serios, inflexibles.
Cale se cruzó de brazos. En el fondo, no podía culparlos, entendía su preocupación. Ron seguía recordando el incidente en la aldea de los lobos, cuando los miembros de Arm mencionaron que lo estaban buscando. Desde entonces, el mayordomo lo vigilaba con más cuidado que nunca.
—Joven maestro, es peligroso que vaya solo —dijo Ron con voz grave.
—¡Ron, no sabes que soy un dragón! —replicó Cale, molesto.
Algunos lobos asintieron, como si apoyaran la idea, pero el anciano de la manada habló con calma.
—Joven amo-nim, pueda que sea un dragón, pero aún no ha pasado por su primera fase de crecimiento.
El comentario hizo que Cale apretara los labios. Era cierto. No tenía información sobre lo que significaba crecer para un dragón. Él no era uno común; había sido creado. Incluso ahora, había muchas cosas que desconocía sobre sí mismo.
—¡Puedo protegerme! ¡Soy poderoso! —insistió con vehemencia.
Ron suspiró, paciente pero firme.
—Entonces, vaya acompañado. Yo, Beacrox o Choi Han debemos estar con usted.
La frustración de Cale se reflejó en su rostro. Su cuerpo cambió, su forma dracónica brilló por un instante antes de impulsarse hacia el quinto piso de la villa, dejándolos atrás con un batir de alas.
No es que no comprendiera sus preocupaciones. Sabía que podía ser peligroso. Pero él quería ir. Quería ver con sus propios ojos a sus hermanos menores.
Una sonrisa traviesa curvó sus labios. Extendió su mano, y una ilusión mágica se desplegó en la villa, lo bastante convincente para engañar a cualquiera durante un tiempo. Si Choi Han llegaba pronto, podría notarlo, pero Ron y Beacrox tardarían más en descubrir el truco.
Invisible, Cale abandonó la cueva subterránea y se dirigió al territorio Henituse. Para cuando llegó, se encontraba en los barrios bajos, vestido con una capa que cubría gran parte de su figura. Había cambiado el color de su cabello y ojos a un tono marrón común, fundiéndose entre la multitud.
Sus ojos se iluminaron cuando notó a dos niños que también parecían querer ir al festival. Los pequeños se veían algo desorientados.
Cale sonrió, acercándose a ellos con amabilidad.
—¿Quieren ir a ver el festival?
On y Hong se miraban entre sí, desconcertados. Sus pequeños ojos se posaban en aquel hombre que les extendía la mano. Algo en su instinto les decía que podían confiar en él: un olor familiar, mezcla de lobo y otros aromas extraños, emanaba de su cuerpo.
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a hidden empire
FantasyUn mundo alternativo en donde og cale es secuestrado después de ir con su madre a la aldea harris. . . . . Fic de la novela trash of the count's family
