Alberu dejó escapar un suspiro áspero mientras se dejaba caer contra el respaldo de su silla. La presión constante de los últimos días le carcomía los nervios, y sus dedos se movían lentamente masajeando sus sienes, intentando despejar el caos que resonaba en su cabeza.
—Aaah… —exhaló con cansancio, sin siquiera darse cuenta.
El silencio del despacho fue roto por un leve clink, el delicado sonido de una taza de porcelana posándose sobre el escritorio. Alberu abrió los ojos, apenas, y se encontró con la mirada serena de su tía Tasha.
Ella lo observaba con una expresión mezcla de calma y preocupación.
—Pareces estar más cansado de lo habitual —comentó con suavidad, apartando su mano del asa de la taza.
Alberu tomó el té y lo probó en un lento sorbo. El amargo calor le recorrió la garganta, pero no logró aliviar el peso de sus pensamientos.
—Es un desastre —respondió con voz grave, cargada de frustración.
Tasha asintió en silencio, como si ya lo hubiera intuido. Tan solo habían pasado dos días desde el incidente en la plaza, pero el eco de aquel caos todavía dominaba la capital. La noticia del secuestro y posterior regreso del primogénito de la Casa Henituse había corrido como fuego salvaje, llenando de rumores cada rincón del reino y del los reinos vecinos.
Por lo que se sabía, aquel joven, Cale Henituse, había sido tomado por la misma organización que atacó la plaza, solo para luego reaparecer de una manera imposible de explicar. Se había revelado que poseía un poder que muchos no se atrevían a poner en palabras: un mago del más alto grado, como mínimo… un archimago, según los susurros más atrevidos.
Tasha, que había visto y vivido demasiadas cosas como para sorprenderse fácilmente, no pudo evitar sentir un nudo de asombro. Aquel muchacho, de quien poco se mencionaba en las reuniones sociales, resultaba ser un enigma que desafiaba la lógica. Y lo que más la inquietaba no era su poder, sino los rumores que se multiplicaban, que había ordenado a un grupo de combatientes proteger a nobles y ciudadanos aquel día fatídico, como si ya supiera lo que iba a suceder.
Entre ese grupo había estado una maga reconocida, pero la información que se logró extraer fue casi nula. Solo se dijo que su encuentro había sido casual, y que ella había actuado bajo órdenes de sus “aliados”. Esa maga no era otra que Rosalyn, princesa del Reino Brek, quien, tras escapar de un intento de asesinato, se había unido temporalmente a aquel misterioso grupo mediante un acuerdo desconocido.
El condado Henituse, por su parte, había quedado sacudido hasta la médula. El conde mismo viajó con premura hasta la capital, sin preocuparse por protocolos ni etiquetas, movido únicamente por el pánico de un padre. Contrató a cinco de los mejores magos de la Torre, incluido el mismísimo Señor de la Torre, para rastrear cualquier huella de la magia de su hijo. Y aunque lograron seguirla hasta una isla remota, allí los rastros se desvanecieron como humo, dejándolos con las manos vacías.
Alberu cerró los ojos un instante, apretando con más fuerza la taza en sus manos. El té comenzaba a enfriarse.
Él quería respuestas. Quería entender quién era realmente ese joven llamado "cale henituse" que había estremecido a toda la capital en un solo día. Pero cada vez que intentaba investigar, se encontraba con un muro invisible, como si alguien hubiera arrancado cualquier registro de la anterior condesa, la madre de Cale. Nada quedaba. Ninguna pista, ningún registro. Solo silencio y vacío.
Y ese silencio era lo que más le perturbaba.
Alberu entrecerró los ojos, su voz cargada de gravedad interrumpió el silencio.
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a hidden empire
FantasíaUn mundo alternativo en donde og cale es secuestrado después de ir con su madre a la aldea harris. . . . . Fic de la novela trash of the count's family
