Una Pérdida Y Un Regreso - 4

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La noche pasó y el amanecer bañó la habitación con su luz suave. Cale se despertó tras una noche de descanso reparador. Bostezó, se estiró y, luego de un baño rápido, se colocó la ropa limpia que Ron le había dado el día anterior.

—"Es mejor que los harapos" —pensó, sintiendo cierta gratitud.

Bajó al primer piso de la posada. Su cabello y ojos, aún teñidos de un discreto marrón, ocultaban su identidad. Pidió un plato de comida y lo devoró en silencio. Pronto se encontró con un impulso: quería salir, caminar, explorar… ver cómo había cambiado su territorio en todos esos años.

Deambuló sin rumbo fijo, observando cada rincón con asombro. Sus ojos se iluminaban al ver cómo todo había crecido: las calles estaban más limpias, los edificios más altos, los caballeros… más fuertes. Una sonrisa surgió en su rostro. Le gustaba lo que veía. Su tierra se había hecho más fuerte sin él.

Eventualmente, sus pasos lo llevaron a Plasasity, la ciudad de la lluvia. Se sorprendió con lo desarrollada que estaba. Pero entonces, lo sintió.

Esa sensación.

La misma energía que había percibido en aquel árbol negro. Su curiosidad lo guio hacia una cueva con una entrada tan pequeña que parecía oculta a propósito. Frunció el ceño. El lugar no era agradable a la vista, pero su instinto lo empujó a entrar.

El viento en el interior soplaba con violencia. Lo empujaba, como si intentara rechazarlo.

—¿Estos insignificantes vientos planean detenerme? ¡Qué tontería! —soltó con arrogancia.

Avanzó hasta encontrar un montón de rocas apiladas. Se detuvo frente a ellas, curioso.

—¡Es un poder maldito!

Cale parpadeó, desconcertado. ¿Había oído bien?

—Todos murieron... ¡Yo no podía morir!

—¡Los dejé a todos atrás!

—¡Tú! ¡Niño dragón que intenta tomarme! ¡No me obtendrás!

Cale se congeló.

—"¿Niño dragón...? Pero… soy humano."

Sus pupilas temblaron. Las palabras de ese bastardo enmascarado volvieron a su mente.

—“El fracaso fue sólo un medio dragón, pero tú… tú tienes que ser el éxito. Conviértete en un dragón para mí.”

Su mente se convirtió en un caos. ¿Era un dragón? ¿Un experimento? ¿Un error?

¿O algo más?

—Fui tan egoísta…

—Ser egoísta es parte de ser humano —respondió Cale con frialdad.

Hubo silencio. Luego, una risa suave.

—Jaja… Te pareces mucho a mi noona. Ella solía decir eso… Mi noona… sub… cómo la extraño…

La voz empezó a sollozar. Cale suspiró con frustración.

—Niño… tómame. Te seré de ayuda. Apila mis rocas… y luego derríbalas.

Cale no planeaba tomar el poder. Pero ya que estaba allí…

Suspiró y comenzó a mover las rocas, una a una, hasta apilarlas todas. Luego, las derrumbó con un empujón.

Una luz surgió de entre los escombros. Cale alzó la mano y la tomó.

El poder lo invadió.

—¡Niño! ¡Sub, sub! ¿Qué te han hecho?

—No lo sé… —murmuró con sinceridad—. No sé qué soy. Ni en qué me han convertido.

a hidden empireHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora