Paseton contemplaba el cielo estrellado con una expresión que mezclaba alivio y desconcierto. La vasta bóveda nocturna lo recibía en silencio, como si el universo mismo lo estuviera acunando después de tanto sufrimiento. No sabía exactamente dónde estaba, pero por primera vez en mucho tiempo, estaba agradecido de seguir con vida.
Mientras permanecía recostado, los pensamientos lo asaltaron en oleadas.
“Se dice que los dragones son egoístas, arrogantes y temperamentales...” murmuró para sí mismo. ¿Era cierto lo que afirmaban las leyendas? Hasta ahora había conocido a dos dragones, y uno de ellos le había salvado la vida. Esa contradicción lo confundía, lo hacía tambalear entre la incredulidad y la gratitud.
Después de un rato, Paseton decidió ponerse en pie. Sus pasos eran cautelosos, como si temiera quebrar la calma que lo rodeaba. Avanzó hacia la entrada de la cueva, cada movimiento cargado de recelo y expectación.
De pronto, una voz lo sobresaltó.
—¡Oh! Eres la ballena que el joven maestro-nim trajo consigo.
El corazón de Paseton dio un vuelco. Giró con brusquedad, preparado para defenderse si era necesario, pero lo que encontró lo dejó aún más sorprendido, frente a él se alzaba un lobo adulto de mirada serena.
—Me llamo Jeff —dijo el lobo, sonriendo con naturalidad mientras se acercaba—. Yo me encargo de manejar las cosas fuera de la guarida.
Paseton parpadeó, desconcertado. Tardó unos segundos en reaccionar.
—E-eh… me llamo Paseton. Es un placer conocer al sirviente de dragón-nim.
Jeff soltó una breve carcajada.
—Jejeje, supongo que lo puedes ver de ese modo. Venimos de la tribu del Lobo Azul. Hace algunos años, el joven maestro-nim nos salvó y nos dio un nuevo hogar.
No había vacilación en su voz; su sonrisa era brillante, cargada de un orgullo difícil de ocultar.
Paseton se sintió incómodo, como si estuviera caminando sobre un terreno desconocido.
—Entonces… el dragón-nim debe ser alguien muy amable.
Jeff asintió con entusiasmo.
—Así es, uno de los mejores. No se parece en nada a los demás dragones.
La respuesta dejó a Paseton pensativo. No sabía qué replicar, así que simplemente murmuró con torpeza.
—Humm… sí…
Al entrar en la cueva, Paseton se quedo en shock. Innumerables casas se encontraban organizadas alrededor de una gran villa que se alzaba orgullosa en medio del territorio subterráneo. La calidez que emanaba de aquel entorno lo dejó atónito.
—¡Vaya! —exclamó Paseton sin poder contenerse.
Jeff infló el pecho de orgullo.
—Asombroso, ¿verdad?
Le dio un amistoso codazo que lo sacó de su trance. Paseton asintió, todavía con la mirada recorriendo cada rincón como si temiera que fuese un sueño.
—Mira por allá —dijo Jeff de pronto, señalando con la mano hacia la imponente estructura.
Paseton siguió la dirección de su dedo y se quedó sin aliento. Ante él se erguía la majestuosa villa de cinco pisos, sólida y deslumbrante bajo la tenue luz mágica que iluminaba aquel refugio.
—Esa es la residencia del joven maestro-nim —explicó Jeff con reverencia.
Paseton parpadeó varias veces, como si intentara procesar la magnitud de lo que veía. Un cosquilleo recorrió su pecho, mezcla de respeto, temor y una esperanza que no recordaba haber sentido en mucho tiempo.
—Oh… entiendo. ¡Gracias! —dijo finalmente, con una sonrisa que apenas lograba ocultar su nerviosismo.
Con paso decidido, se dirigió hacia la villa, sin darse cuenta de que cada uno de sus pasos lo acercaba no solo al dragón rojo que lo había salvado, sino también a un destino mucho más complejo de lo que jamás hubiera imaginado.
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a hidden empire
FantasiaUn mundo alternativo en donde og cale es secuestrado después de ir con su madre a la aldea harris. . . . . Fic de la novela trash of the count's family
