—Aaah… maldición.
—No hemos descansado desde que ese bastardo se escapó.
—Cállate. Si no quieres morir, será mejor que cierres la boca.
—Hemos estado buscando en este maldito reino sin parar, más de tres días ya…
—¿Quieres morir? ¡Cállate de una vez!
—Si no recuerdas cómo el señor masacró a todos sin parpadear, entonces adelante, habla más… y muere como ellos.
Las voces resonaban entre las sombras de la montaña. La noche había caído sobre el reino Ruano, envolviendo la espesura del bosque en un silencio inquietante. Aquel grupo de hombres vestía de negro, todos marcados con un emblema extraño: una estrella blanca rodeada por cinco rojas. Sus figuras se movían tensas, como depredadores hambrientos, pero sus ojos estaban nublados por la fatiga.
Uno de ellos exhaló con desesperación.
—Esto es ridículo… hemos buscado por todo el reino y no hay ni una sola pista.
—Ni el más mínimo rastro de ese maldito.
—¿Y ahora qué haremos?
El silencio cayó pesado sobre ellos. Sabían la verdad: no podían volver con las manos vacías. Si lo hacían, su destino sería peor que la muerte.
Una voz rompió la calma.
—Quizá… ya no esté en el reino.
—Aunque no lo esté, no podemos regresar sin nada.
—Es posible que no podamos hallarlo, pero… encontré algo interesante.
Todos se giraron. La chispa de una sonrisa torcida iluminó el rostro del que hablaba. De inmediato, las miradas expectantes se clavaron en él.
—Habla.
—Sí, dinos qué encontraste.
El hombre asintió y los guio hacia el interior de la montaña, entre árboles y arbustos densos.
—¿Qué hacemos aquí?
—Shhh… calla y observa.
El grupo avanzó hasta que una aldea oculta apareció ante sus ojos. Desde la distancia, se distinguían siluetas moviéndose con pasos ágiles, orejas erguidas bajo la luz de la luna. Eran lobos… una comunidad entera.
Las sonrisas se extendieron lentamente entre los hombres vestidos de negro.
—Actuaremos esta misma noche.
Mientras tanto, en otro rincón del reino, una calma distinta se respiraba.
Un joven de cabello marron claro caminaba tranquilamente por el territorio. Había pasado la mañana en la tienda de Billos, y ahora una sonrisa serena iluminaba su rostro mientras recorría los alrededores.
—Hoy es mi último día aquí…
Su tono era alegre, aunque teñido de nostalgia. Sus pasos lo habían llevado por los lugares donde alguna vez estuvo con sus padres, como si buscara grabar cada rincón en su memoria.
—¿Debería ir allí también?
Le quedaba un solo lugar pendiente. Dudaba si debía visitarlo o no, pero al final dejó escapar una ligera risa.
—Una caminata nunca viene mal.
Con pasos ligeros, avanzó hacia las afueras. El sendero se extendía bajo sus pies y, gracias a la magia, el trayecto resultó más rápido de lo esperado.
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a hidden empire
FantasyUn mundo alternativo en donde og cale es secuestrado después de ir con su madre a la aldea harris. . . . . Fic de la novela trash of the count's family
