Los asesinos avanzaban lentamente, como sombras acechando entre la multitud, sus pasos firmes y su mirada fija en un único objetivo, Cale Henituse. Espadas, dagas y cuchillos brillaban bajo la tenue luz, todos apuntando hacia el joven maestro.
Cale entrecerró los ojos. Su voz resonó clara en la mente de los suyos, transmitida a través de la magia.
—No muestren sus habilidades. Ron, no uses tus técnicas de asesino. Beacrox - Hyunmin, no desenvainen la gran espada. Choi Han, guarda tu aura.
Los lobos adultos, que escuchaban con atención, mostraron una sonrisa feroz. No necesitaban dones sobrenaturales para desgarrar a sus enemigos, pelear salvajemente era su naturaleza.
Ron dejó escapar una risa áspera y burlona. Sacó una simple daga y se lanzó contra los asesinos sin el refinamiento habitual de sus cortes limpios y pulcros. La hoja atravesó carne y hueso con un movimiento toscamente intencionado.
Un alarido ahogado cortó el aire. Beacrox, sin pronunciar palabra, había atrapado a otro enemigo por el cuello. Con brutal indiferencia lo levantó y lo estrelló contra el suelo. El impacto fue tan seco que la vida abandonó el cuerpo en un instante.
Los nobles y ciudadanos que observaban la escena retrocedieron temblando. El hedor metálico de la sangre comenzaba a mezclarse con el miedo. Algunos, incapaces de soportar el espectáculo, vomitaron en medio de la plaza.
—¡Maldito experimento defectuoso! —bramó de pronto un hombre que hasta entonces había permanecido a la sombra del mago. Su voz cargada de odio atravesó el bullicio y se clavó en los oídos de todos.
El maná rojo de Cale rugió con violencia, como si respondiera al insulto. Su mirada se fijó en aquel hombre con una intensidad que lo dejó paralizado en seco. Una sonrisa torcida apareció en el rostro del pelirrojo.
—¿Defectuoso? —repitió, con una calma escalofriante.
El maná rojo se arremolinó, atrapando al enemigo como cadenas invisibles. El hombre trató de resistirse, pero sus movimientos se congelaron en el acto. Cale avanzó despacio, paso tras paso, hasta que sus ojos afilados se encontraron con los de su presa.
El hombre empezó a temblar con violencia, sintiendo que una bestia lo devoraba con la mirada.
—Fue un éxito... —susurró Cale con una serenidad macabra.
Con un movimiento seco, le partió el cuello. Un chasquido brutal resonó en medio del silencio repentino. La sangre brotó descontrolada mientras el cuerpo caía al suelo como un muñeco roto. Cale frunció el ceño cuando una ola de vómito de sangre manchó el suelo.
—Dragón Rojo... —la voz del pequeño dragón negro resonó dentro de su mente, llena de angustia.
—¿Esas son personas malas? ¿Ellos experimentaron contigo?
Cale no respondió de inmediato. Solo asintió levemente mientras sus ojos permanecían fijos en el mago. El temblor de aquel hombre lo delataba: la plaza se estaba tiñendo de rojo y la desesperación se respiraba en el aire.
Redika, el mago, apenas pudo pronunciar palabra. Su voz quebrada apenas salió de su garganta.
—E... esto...
El miedo lo atenazaba. No podía apartar la mirada del pelirrojo que, con malicia evidente, le sonreía como un depredador frente a una presa debilitada.
—D-debo... escapar... —balbuceó. Sus dedos temblaban mientras intentaba trazar en secreto un círculo de teletransportación.
—¡Oh! —la exclamación de Cale cortó el aire. Una sonrisa aún más amplia apareció en su rostro, dejando ver sus colmillos.
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a hidden empire
FantasyUn mundo alternativo en donde og cale es secuestrado después de ir con su madre a la aldea harris. . . . . Fic de la novela trash of the count's family
