Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El muro de músculo y su socio se miraban fijamente, era verdaderamente intimidantes, Robert se veía totalmente serio, incluso molesto, mientras que Maximiliano lo miraba con una ceja arqueada y una sonrisa malévola, finalmente ambos se giraron a verme, me sentí extraña, quise desaparecer en ese momento, pues realmente no sabía que más hacer
—escuche, de verdad necesitamos su ayuda, la hija de mi amigo le pidió de regalo de cumpleaños una madre para Andrea. Ya un año de ese deseo
¿Andrea?, ¿Ese es el nombre de su hija?, Podía ver la tensión en la mandíbula apretada de Robert, lo pidió por algo importante
—eso es muy tierno de su parte.
—así es, y mi amigo no quiere citas, entonces se me ocurrió, que al menos lo intentará, pero ante su negación, pensé en buscar a alguien que actuará por un tiempo—dijo y puso su palma estirada al lado de sus labios para taparlos de Robert—¿Y quién sabe si se enamora al final?
—a ver si entiendo, su hija quiere una mamá, pero su amigo no desea citas, por eso quieren buscar a alguien que finja—dije y él asintió, mire a Robert, que se apretaba el puente de la nariz—pero, si no quiere citas ahora, ¿Cuál es el apuro?, Pues ella es una niña y aún hay tiempo de que consiga una cita cuando esté listo.
El silencio reino entre los tres, un silencio muy pesado, extraño, como si hubiera algo oculto en todo esto, Maximiliano no parecía divertido ni relajado, Robert de todo el rato que llevo cerca siempre ha estado serio, pero ahora está incluso peor
—la cosa, es que se acerca el día de las madres, y Andrea quiere una madre para ese día.
Evadió mi duda, vale quizás es algo que no me incumbe, pero si me necesitan deberían decirme, al menos eso creó
—yo no lo sé, no puedo engañar a una niña pequeña de esa manera.
—ya está, dijo que no, se acabo—dijo Robert levantándose de golpe—voy al baño.
Se alejo a paso rápido, no entendía que pasaba, quizás por ser una desconocida no me dirían que ocurrió, solo que no sé que quieren de mi, no puedo hacerle algo tan cruel a una niña, ¿Por cuánto tendría que fingir?, ¿Y que debería de hacer mientras finjo?
—por favor señorita, si no fuese tan necesario no fuese tan insistente, pero lo es.
—¿Y por qué yo?, Es decir, ¿Por qué no alguien más profesional?.
—las mujeres profesionales no saben ser madres reales—dijo dejándome sin saber que responder—es necesario alguien que de verdad ella pueda sentir humilde, sencilla y cercana, no una actriz, pues los niños son inteligentes.
—en eso tiene razón, los niños saben muchas cosas.
—por eso queremos alguien que ella pueda sentir cercana.
—no debe dar una respuesta justo ahora, pero si acepta se lo agradecería y le pagaremos cuánto quiera.
—¡No! —negué rápidamente—es decir, no es necesario que me paguen nada, en caso de aceptar no pienso aprovecharme del deseo de ese angelito para conseguir dinero, no soy así.