Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
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Mikaela
Estamos en el hospital desde hace unos minutos, le estaban haciendo algunos exámenes a Andrea, la verdad no me gustaba ver cómo la examinaban
Era tan pequeña que no me daba buena espina que el doctor la revisara, Robert estaba de pie junto a ella, mientras yo estaba un poco más alejada mordiéndome el dedo pulgar nerviosa
El doctor parecía muy concentrado en su trabajo, le hicieron unos rayos X a Andrea, tomaron una muestra de sangre, todo lo que sea necesario
—muy bien, debo esperar los resultados, pueden quedarse aquí en lo que regreso.
El doctor nos dejó solos en la habitación, me acerco lentamente a ellos, aún con la sensación de que esto es un hospital, no me gustan para nada
—¿Estás bien?, Te ves muy pálida, Mikaela—dijo Robert en voz baja
—sí, estoy perfectamente.
Quiero salir de aquí cuánto antes, pero sé que esto es por la salud de Andrea, así que me mantengo tranquila por ahora
Permanecemos en la habitación unos minutos más, hasta que finalmente el doctor regresa y parece muy concentrado en lo que leé
—muy bien, creo que podríamos hacer todo el procedimiento de la cirugía en dos días—dijo el doctor sin mirarnos—mañana tengo el día ocupado, así que el miércoles a primera hora iniciaremos todo.
Finalmente deja los papeles a un lado y se acerca a nosotros, el doctor es incluso mayor que Robert, pero más bajo y muy delgado, pero se nota agradable
—¿Ella entiende de que va todo esto? —pregunta en voz baja
—entiende que es por su salud, pero no todo lo que se hará—responde Robert de brazos cruzados
—bien, pues deberían explicarle que luego debe estar en reposo, lo que implica no juegos durante un tiempo.
Eso no será sencillo que lo acepte, ella le encanta jugar y duerme con el perro, sería muy complicado que se esté quieta por unas semanas
—bien, nosotros nos encargamos, nos vemos el miércoles—hablo Robert con autoridad, luego extendió su mano para despedirse del doctor—gracias por la ayuda.
—es mi trabajo, hago lo que sea por cuidar y salvar vidas.
El doctor le lanza una sonrisa galante a Robert, causando que el ambiente se sienta tenso, aún le suelta la mano a Robert y puedo notar la incomodidad en él