Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
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Luego de ese gran consejo de Alex, Robert solo resoplo y me preguntó si ya tenía todo, creo que no se llevarán muy bien, es que ella es algo amargada, Robert es muy amargado, no serán la mejor relación de cuñado-cuñada
Ahora estábamos de camino al salón de la orquesta, está ocasión decidí no buscar tema de conversación, al parecer a Robert no le molesto, creo que ni lo noto, era mejor así, por alguna razón las palabras de Alex aún estaban en mi mente, no parecemos una pareja, sé que Robert no hará nada para mejorar la actuación
Aunque hoy hizo más que otras veces, me busco en la casa de Steven, me ayudó a llevar mis cosas y me abrió la puerta del auto, quizás no parecemos una pareja por mí, es que estoy muy alerta, como si fuesen a lanzarme una bomba
—llegamos.
Nuevamente bajo de inmediato del auto, dio la vuelta y abrió mi puerta, me extendió una mano y la tome de inmediato, él saco mi violín del auto y lo llevaba en la mano
De acuerdo, tenemos que parecer una verdadera pareja, entonces...las parejas se dan la mano
Tú puedes Mikaela, solo toma su mano
Mire su gran mano, era enorme, cómo todo él lo era, tome aire y me arme de valor, extendí mi mano y tome la suya sin preguntar, esperaba que me soltará, o que al menos me preguntara qué carajos me pasaba
Pero eso no pasó, de hecho, entrelazó sus dedos con los míos, mi mano parecía el de una niña pequeña, era diminuta, pero él no la soltaba, se sentía cómodo
Te dije que podrías.
Ambos caminamos tomados de las manos hasta llegar al salón, en la entrada recostado de una pared estaba Maximiliano, al vernos tomo mucho aire profundamente, luego miro nuestras manos unidas, su sonrisa apareció de inmediato
—hasta que llegan, sería justicia—dijo sin dejar de sonreír
—tuvimos que buscar el violín de Mikaela.
—entiendo, y hola señorita Mikaela, un gusto volver a verla—dijo Maximiliano dirigiéndose a mi con amabilidad
—igual es un gusto volver a verlo señor Maximiliano.
—por favor dime Max, eres pareja de mi amigo.
—de acuerdo, Max, usted puede llamarme Mikaela solamente o Mika.
Ambos asentimos al mismo tiempo, de acuerdo, nos estábamos llevando bastante bien, eso es agradable
—bueno ya según Samantha están todos, solo faltaba Mikaela—dijo Max entrando en fase hombre trabajador
—muy bien, entonces entremos—dijo Robert entregandome el violín en su estuche.
—entremos.
Tuve que soltar la mano de Robert, pues debíamos ser profesionales, al menos con la orquesta, no es algo que no pueda hacer, así que no había problema, los tres entramos en el salón, Samantha estaba en su lugar y al verme sonrió como nunca, luego me hizo una seña con la mano para que me acercara, así lo hice