Capítulo.-28

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Me despierto sentandome de golpe en la cama, veo a mi alrededor, estoy en casa finalmente, ya no me quedé dormida en el sillón del hospital, estoy en casa y ya amaneció

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Me despierto sentandome de golpe en la cama, veo a mi alrededor, estoy en casa finalmente, ya no me quedé dormida en el sillón del hospital, estoy en casa y ya amaneció

Robert no está a la vista, me levanto lentamente de la cama con pereza, no tengo ganas de hacer absolutamente nada hoy, veo el teléfono de Robert sobre su mesa de noche

Estoy tentada a buscar lo que él veía anoche, pero su teléfono es privado, no puedo verlo así y ya, es algo verdaderamente descortés que yo no haría

Me alejo de la tentación caminando al baño para cepillarme los dientes,me lavo los dientes rápidamente y luego salgo de la habitación

Cuando bajo al salón veo a Andrea sentada en el sillón, con una manta viendo televisión y Meteorito a su lado muy tranquilo

—buenos días, mami—saludo Andrea con una hermosa sonrisa

—hola, pequeña, ¿Hace cuánto estás despierta? —pregunte sentándome a su lado

—una hora creo, papá está haciendo el desayuno para todos—dijo señalando el pasillo que lleva a la cocina

—que bueno, porque tengo muchísima hambre.

En el hospital había llamado a mi jefa, le había dicho que no podría ir a trabajar, porque Andrea me necesitaba en casa, mi jefa fue bastante comprensiva y me dejó tomarme el tiempo que fuese necesario

—ayer mi tía Sam dijo que traería helado por la tarde—comento Andrea bastante emocionada—y papá dijo que podía comer un poco de helado, pero sin exagerar.

—que suerte, ya deseo yo poder estar todo el día en cama comiendo helado.

—pero...Te ibas a quedar unos días en casa, ¿O era mentira? —pregunto con un tono algo triste

—no era mentira, me quedaré en casa contigo, pero igual deberé limpiar y cocinar, pues no podremos vivir solo de tomar agua—dije abrazándola un poco contra mi pecho

—vale, pero al menos podrás estar en cama conmigo unas horas, ¿Verdad?

—claro que sí, podremos ver televisión, jugar en la cama, ver videos, lo que quieras—aseguré acariciando suavemente su cabello, sentí como se relajó de inmediato

—me gusta la idea, aprobado.

—ire a ver qué tanto le falta a tu padre, ya tengo muchísima hambre.

Andrea se acomodo en su lugar tranquilamente, me levanté del sillón y fui a la cocina, Robert estaba terminando de servir el desayuno en tres platos, al escucharme entrar levanto ligeramente la mirada, pero fue tan solo unos cuantos segundos antes de volver a ver el desayuno

—buenos días, Mikaela.

—buenos días, Robert—me acercó un poco y me siento en un taburete, apoyo los codos sobre la isla y entrelazó los dedos, lo miro con los ojos entornados.

Una Madre Para AndreaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora