Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
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Estaba lista para ir al ensayo, salí de mi habitación con el estuche del violin en mano, mi madre le contaba no sé que cosa a Robert, supuse que algo vergonzoso, así que decidí no escuchar
—muy bien, ya estoy lista.
Robert se despidió de mi madre y salimos del apartamento, en el ascensor Robert tomo el estuche con cuidado, ya estaba algo acostumbrada a ello
—hoy veré a unas personas importantes, si todo sale bien, lograré tener su primer evento—dijo Robert en el ascensor, tan tranquilo como siempre
—¿De verdad? —pregunte impresionada—es decir, es increíble, pensé que sería un poco más tardado.
—de hecho, ya hemos tardado suficiente, así que deben ensayar lo que crean suficiente—dijo a la vez que las puertas del ascensor se abrían—haremos realidad tu sueño.
Una vez en el auto, sentí los nervios de un evento acercarse, aunque no era algo seguro, podía sentirme ya nerviosa, pues siempre he soñado con ese momento, cuando pueda tocar frente a personas importantes, enseñar mi talento
—si estás nerviosa—comento Robert con diversión
—claro que no, estoy bien.
—Mikaela, si estuvieras bien hablarías sin parar, así que estas nerviosa.
—bueno...pues si estoy nerviosa—admití cruzándome de brazos—es que...no quiero que nada se arruine, siempre ha sido mi sueño, quiero que sea perfecto.
—haremos que todo salga bien, además tienen talento, eso es importante.
Al llegar al edificio donde es nuestros ensayos, note a Sam entrando junto a su novio, Robert no lo vio, así que parecía tranquilo, lógicamente yo no le dije nada
—debo ir a trabajar, seguramente Max ya debe de estar por arrancarse el cabello.
—es posible—dije con una pequeña sonrisa—recuerda que luego del ensayo saldré con Sam y Steven y Amanda.
—sigo creyendo que es una mala idea—dijo otra vez, supongo que cree que me hará cambiar de opinión
—ya verás que saldrá bien, quizás Sam lleve a su chico, no lo sé—mentí encogiéndome de hombros, ya los había visto
—sigue sin agradarme.
—Robert, no te agradará nadie que salga con Samantha, no es porque algo este mal con él—dije cruzándome de brazos
—no lo sé, pero como me enteré de que le hace algo a mi hermana...
—cariño, déjate de preocupar por Sam, estoy segura de que, si él le hace algo, ella sabrá golpearle las pelotas.
Robert no parecía muy seguro, pero asintió sin más opciones, pues era verdad que el pobre chico no había hecho nada malo