Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
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Mikaela
A la mañana siguiente debía ir a trabajar, sí eso de trabajar en un supermercado de cajera, me cambiaba los horarios, así que el domingo para mí suerte tuve que ir a trabajar
Pero una gran parte de mi lo agradecía, la noche anterior quería provocar a Robert, quería tener una demostración de que él sentía lo mismo que yo, si había dudas de él hacia mí
En la cama nos besamos, él me acerco más a su cuerpo, pero en la mañana, pareció que no había pasado nada de eso, incluso lo noté más alejado de mí, supe entonces que se dejó llevar, por el lugar donde estábamos
Incluso preferí irme sola antes de que él me llevará, no me sentía de humor o ánimos, así que tomé un taxi
Pasé todo el día en mi trabajo, concentrada en mis cosas, luego al salir fui al bar, David me recordó de la vez pasada, me preguntó por eso, pero no di muchos detalles, por alguna razón, no quería admitir en voz alta que me gustaba Robert
Ya no tenía caso engañarme, tampoco negármelo, desde que quise saber que era lo que sentía él por mí, sabía que me gustaba, pero no sabía si estaba verdaderamente enamorada
Así pasaron unos cuantos días, entre el trabajo, estar en casa de Robert con él y Andrea, ensayos con los chicos, ir a visitar a mi madre, llamar a Steven
Estaba en la playa, quería estar tiempo solo para olvidar a mi hermana, sabía que viendola todos los días no lo lograría, así que adelanto sus vacaciones
Lo extrañaba muchísimo, tampoco había hablado de mis sentimientos con él, no quería preocuparlo con cosas de amor, no cuando está así
Así que he pasado los últimos días horrible, Robert ahora me besa menos, seguimos durmiendo juntos, pero no es como antes
Además, que yo trato de alejarme igual, pues me siento extraña cerca de él, más si estamos así de alejados
En fin...
Al salir del trabajo tomé mis cosas y fui al bar, normalmente no pedía nada, solo me quedaba y hablaba con David unos minutos, era un sujeto agradable
—hola, David—salude sentándome en la barra como siempre
—hola preciosa, pensé que no vendrías hoy, ya está tarde—dijo sirviendo un trago
—bueno, salí un poco tarde, es que hubo un problema con las cuentas.
—oh lo entiendo, puede ser un problema esas cosas.