Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
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El tiempo era lento, no sé cuanto tiempo llevo aquí sentada, ni Robert ni yo nos hemos movido de aquí, incluso cuando una enfermera nos ha dicho que deberíamos esperar en la sala de espera, la hemos ignorado y seguimos aquí
Justo ahora estábamos sentados uno al lado del otro tomados de la mano, la preocupación es notable en nuestros rostros, pero tratamos de apoyar al otro, aunque parece algo imposible
—es de las pocas veces que pasas una hora en silencio—hablo Robert tratando de distraernos
—no tengo mucho que decir ahora, ni siquiera se me ocurre una historia sin sentido alguno—dije encogiendome ligeramente de hombros
Robert se queda en silencio unos minutos, sabe que es difícil que hagamos una conversación ahora, seguramente desistió de intentarlo
—¿Cómo descubriste que querías dedicarte a la música? —pregunto rompiendo el silencio nuevamente
Aunque no tenía muchas ganas de hablar, debía intentarlo, él estaba haciendo el intento de distraernos, así que debía dar de mi parte igualmente
—siempre me ha gustado la música, cuando cumplí los dieciséis, me uni a un grupo de música—comence a relatar—eramos muy novatos, pero íbamos aprendiendo juntos, luego inicie la universidad, pues veía el violín como un pasatiempo, pero en la universidad note que lo que estudiaba no era mi pasión.
—¿Que estabas estudiando en la universidad?
—estaba estudiando gastronomía—dije y Robert puso una mueca extraña—lo sé, no se me dió muy bien, entonces lo deje y luego trate de estudiar diseño, pero tampoco era lo mío.
—entonces decidiste quedarte con la música.
—fue difícil hacerlo, no porque no lo amara, sino porque sabía que no sería nada fácil ser famosos o reconocidos, de hecho, al principio éramos más de veinte personas—confese un poco avergonzada, pues ahora solo éramos diez—pero muchos al ver que no avanzamos se fueron, quedamos solo nosotros.
—y ahora incluso van a presentarse en un teatro muy importante.
Eso me hizo sonreír, era verdad, lo habíamos conseguido y nos presentaríamos frente a un montón de personas, que solo estarían allí para ver a la orquesta, no porque hubiera un evento, era porque nosotros seríamos el gran evento
—tienes razón, lo estamos logrando, todo gracias a ustedes.
—no es solo por nosotros, ustedes son estupendos tocando.
—¡Mikaela!.
El llamado me asusto y preocupo a niveles iguales, me levanté de mi lugar buscando quien me llamaba, vi a Alex acercarse por el pasillo, detrás de ella venía Max con dos maletas pequeñas
No entendía que estaban haciendo aquí, pensé que era solo una mala jugada de mi mente, pues no había dormido nada y quizás los estaba imaginando
Pero supe que no era un sueño cuando mi hermana me abrazo, ella no suele hacerlo, pero me estaba abrazando, no podía creerlo que estuviera aquí, la abrace de regreso con fuerza