Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
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Mikaela
Al despertar tenía un horrible dolor de cabeza, mi cabeza me palpitaba, la luz de afuera me daba directamente a los ojos
Vi a mi alrededor, estaba en la habitación de Robert, no recuerdo cómo llegué aquí, pero si recuerdo cuando Robert apareció en el salón, seguramente llegué con él
Luego...yo...le dije...
¿Que le dijiste? Cuentanos
Yo le dije que... Que yo lo...
No te quedes callada, dilo
Joder, le dije que estaba enamorada de él
¡Game over!, No era difícil decirlo
Joder, esto era malo, seguramente debe pensar que soy una loca, seguramente ahora querrá alejarse más de mí, esto es horrible, espantoso, me quiero morir
Escucho agua caer en el baño, Robert debe estar duchándose, en definitiva, no me quedaré aquí a esperar que salga, eso sería muy vergonzoso
Me levanté rápido, lo que causó que todo me diera vueltas, note enseguida que estaba solo con la camisa de Robert y pantis, pero sabía que no era por lo que yo quisiera
Así que solamente me puse el pantalón y salí de la habitación, me sentía muy avergonzada, baje a la sala y enseguida empecé a buscar alguna pastilla para el dolor de cabeza, cuando la encontré me la tomé y luego dos vasos enteros de agua
—buenos días a la madre del año—saludo una voz entrando en la cocina
Casi me ahogo con el agua, me gire para encontrarme con el novio de Sam, me sorprendió verlo con ropa de casa de Robert, así que supuse que Sam también estaría en casa
—me asustaste, no sabía que estaban en casa—dije dejando el vaso de agua en la isla
—anoche vinimos a traer tus compras, nos quedamos cuando Robert fue a buscarte—comento encogido de hombros sin mucha preocupación—Sam le pregunto a Robert si podíamos quedarnos, pues ella quiere hablar contigo.
—¿Conmigo?
Quizás por lo que pasó la última vez que salimos, puede que haya sido un poco grosera, arreglaré eso cuando hablemos
—sí, quiere disculparse, pero no le digas que te dije que quiere disculparse.