Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
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—¡¿Quieres quedarte quieta de una buena vez?
—¡No quiero!, ¡¿Puedes entenderme?!
—¡Lo que quiero justo ahora es lanzarte por la ventana!
—inténtalo y verás.
Aquí estamos, mi hermana Alex y yo en casa de Robert, en el día de mi gran presentación, los chicos de la orquesta estaban emocionados cuando les conté de la presentación
Incluso Claudia con todo y como es, Alex había venido a hacerme un peinado y ayudarme a maquillar, pero me estaban matando los nervios y no sabía que hacer
Mi mamá estaba alistando a Andrea para ir con nosotros, gracias a Dios se curo de la fiebre que tenía, así que podía ir con nosotros, Robert se había ido hace una hora, pues tenía que revisar algunas cosas con Max
Sam y su novio vendría por mi en un rato, ya estaba vestida, mi hermana había matado mis rizos, planchó mi cabello y luego le hizo ondas, no me quejo porque me quedaban genial, ahora el problema era el maquillaje, no dejaba de moverme a ver la hora, mi hermana no me estaba soportando
—Mikaela Thompson, quédate quieta, por favor—me pidió sin mucha amabilidad
Trate de quedarme quieta, al menos lo mejor que pude por los nervios
En otras noticias, había conseguido el trabajo, lo cual era grandioso, Julia no había vuelto a aparecer, Steven al parecer había pedido un par de días libres en el trabajo, según él para un tiempo de calidad consigo mismo
—sé que estás nerviosa Mika, pero tienes mucho talento y sé que lo harás bien—dijo Alex concentrada en su trabajo
—gracias, es que...no quiero que nada salga mal.
—lo sé, puedo entenderlo, pero si te pones impaciente lo primero en salir mal será tu maquillaje.
—bien, me quedo quieta.
Un rato más tarde estaba viendo el maquillaje en el espejo del baño, estaba perfecto, combinaba con el vestido, que se ajustaba a mi cuerpo, llevaba el collar que Alex me había regalado, y el brazalete que me regaló Robert
Tome mi cartera y revise que estaba todo, Alex había bajado al salón, dónde estarían esperando por mí, finalmente me puse unos tacones altos, no me los pondría desde antes, pues luego me duelen los pies
Luego baje al salón con los demás, Alex se llevaría a Meteorito a casa, pues dónde es el evento no dejan entrar animales, así que no podíamos llevarlo
—¡Mamá ya está lista! —exclamo Andrea levantándose de un salto del sillón
Aún siento mi corazón llenarse de alegría cuando me llama así, me hace sentir que hago un buen trabajo, me hace sentir que de verdad estoy haciendo algo bien