Mikaela vive tranquila en la hermosa new York, a sus 26 años ha hecho muchas locuras, espera ansiosa su salto a la fama junto a su orquesta de música, la cual no ha tenido mucho éxito, eso la lleva a trabajar de mesera medio turno, pero...¿que pasa...
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Mikaela
la fiesta de Andrea había sido maravillosa, incluso luego que terminara la fiesta las amigas de Andrea decidieron quedarse a dormir, así que mientras los demás limpiaban la casa, yo como una buena madre me encargue de las niñas, de acomodarles la habitación, hacerles una deliciosa cena y todo lo que necesiten
notaba la mirada de envidia de Robert y los demás sobre mí, pero no me importa en lo más mínimo, cuando terminaron de limpiar el salón lleve las niñas a ver películas, quizá eso las entretenga unas horas, al menos eso espero
mientras ellas veían la televisión yo les preparaba la cena, no porque deje a los demás limpiando, significa que yo no hare nada, la puerta de la cocina se abrió, dejando ver a Sam y Alex, al parecer se habían escapado de seguir limpiando
—dinos que necesitas ayuda, no soportamos seguir recogiendo basura—dijo Alex sentándose en un taburete
—pues estaba haciendo la cena para todos, ya saben.
—¿para todos o para la pijamada? —pregunto Sam con diversión—déjame ayudarte un poco.
Sam se acercó a ayudarme en lo que podía, mientras que Alex no dejaba de poner mala cara, supongo que los olores son algo fuertes para ella, pero aún sigue aquí, me imagino que no son tan horribles como lo hace ver su rostro
—mamá ya fue a dormir, por cierto, mientras estabas arriba lavo las cosas sucias y luego fue a dormir—dijo Alex estirándose como un perezoso
—es lógico que este cansada, viajo desde lejos y no ha podido dormir bien—dije alejándome de la cocina, dejando a Sam a cargo unos minutos—por cierto, ¿ya sabe sobre el futuro mini Max?
—aun no, le quería decir luego de la fiesta, pero supongo que ahora será mañana.
—solo no vayas a olvidarlo, si se entera por otra persona te matara—dije encogiéndome de hombros
—lo sé, le diré mañana sobre el embarazo.
termine de hacer la cena con ayuda de Sam servimos la comida para la pijamada, menos mal que al salir ya todo estaba limpio, se esforzaron mucho para terminar rápido, Sam y Alex dejaron la comida sobre el comedor, mientras yo iba al salón
—niñas, hora de cenar—dije deteniéndome junto al sillón—vamos al comedor todas, por favor.
Andrea se levando de sillón junto a sus amigas, las lleve hasta el comedor y las tres se sentaron a comer, minutos después Alex y Sam pusieron más platos, llamaron a los chicos, que se quedaron afuera acostados en las tumbonas, luego estábamos todos en la mesa, aunque la mesa era grande, nosotros éramos más hoy, así que estábamos algo apretados
comimos tranquilos todos juntos, las niñas fueron las primeras en terminar de cenar, así que rápidamente fueron a seguir viendo la televisión, quedamos un poco más cómodos, aunque seguíamos siendo muchos