Capitulo.-3

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Al despertar Steven seguía roncando fuerte, así que aproveche para ducharme y vestirme para el trabajo, lave muy bien mi cabello y cuerpo, luego me vestí en el cuarto de baño, una vez estuve lista regrese a la habitación y me puse mis zapatos, Ste...

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Al despertar Steven seguía roncando fuerte, así que aproveche para ducharme y vestirme para el trabajo, lave muy bien mi cabello y cuerpo, luego me vestí en el cuarto de baño, una vez estuve lista regrese a la habitación y me puse mis zapatos, Steven ya no estaba en el cuarto, seguramente fue a desayunar o algo así, aunque él no tenga trabajo hoy, sabe que el trabajo queda lejos desde su casa

—¿Y mi perfume?

Mire mi bolso, saque mis cosas buscando mi perfume, no estaba por ninguna parte, estoy segura de que no volveré a casa hasta que Alex se disculpe, así que solamente me queda usar el de Steven, no sería la primera vez que lo uso, lo tome y me coloque un poco, no mucho pues el olor de los perfumes de hombres es fuerte

Tome las cosas que necesitaría hoy y dejé el resto sobre la cama de Steven, luego baje rápidamente a la cocina, dónde mi mejor amigo terminaba de hacer el desayuno

—¿Hiciste mis tostadas? —pregunte ilusionada

—no, tienes que comer otra cosa, así que hice panqueques con huevos revueltos y tocino—dijo dejando un plato frente a mí

—hubiera preferido las tostadas—dije mientras tomaba el tenedor para comer

—pareces una niña pequeña.

Mientras yo comía él se arregló para llevarme al trabajo, por esas cosas es que reúno para poder comprarme un auto, mi mejor amigo me llevo hasta el trabajo y luego se fue, no sé si regreso a su casa o fue a otro lugar, no me quiso decir nada, pero bueno, yo entre a mi infierno personal, fui al área del bar, comenzando a hacer mi trabajo

Atender mesas, tomar pedidos, llevar los tragos, soportar a los ebrios, fingir que no me desagrada los cumplidos de las personas, ver a mujeres avergonzadas por las cosas que hacen sus esposos, ese tipo de cosas, así pase todo el día, entre pedidos y entregas

—Mikaela, el jefe quiere verte ahora.

Tome aire profundamente, había estado todo muy tranquilo, ¿Que quiere el viejo ese?, Camine hasta la oficina del señor Malcom, toque un par de veces, ya podía sentir mi lado de supervivencia activarse por si acaso

—pase.

Entre a la oficina, todo estaba exactamente igual, el señor Malcom estaba delante del escritorio, recostado de él, me miró fijamente con una ceja arqueada y una sonrisa de lado

—señorita Mikaela, por favor no tenga miedo—dijo sin borrar la sonrisa—la llame porque tengo que agradecerle.

—¿Agradecerme?, ¿Por qué?

—el señor Clark acepto hacernos publicidad, supongo que eso se debe a que estará cerca de usted—dijo y por un momento vi algo de rabia en su vista, pero desapareció enseguida—así que se lo agradezco, pero también le advierto que no se acercara a él.

Toda sonrisa desapareció, todo el ambiente cambio a uno peligroso, sentí mi corazón aporrearme el pecho de terror, mi piel erizarse, se acercó un par de pasos, pero no lo suficiente

Una Madre Para AndreaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora