Siempre has sido tú

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Estaba cansada de los Dioses, y sus estúpidas reglas. ¿Por qué ellos eran los únicos que tenían derecho de quedarse en el Partenón y nosotros no? A ver, conocía ese lugar perfectamente porque mi padre cumplía los caprichos de Zeus, y cuando los Dioses se iban a Mykonos mi padre me llevaba a explorar el lugar.

Nunca me había cruzado con ninguno de ellos, sabia de Zeus, porque como todo Rey de Dioses, es un paranoico creído. Y todos los días sale a mostrar su estúpido cuerpo semidesnudo. Como si alimentara a la humanidad con solo eso. Es tan irónico que el 90% de la población coman pan todos los días, y en las noches salgan a aplaudirle.

—Me alegra saber que no soy la única en pensar que mi padre es un tonto por salir a mostrar su cuerpo en las noches—Una chica joven de cabello castaño, con vestido blanco aparece justo al frente de mí.

Ella es hermosa, y muy digna de admirar.

—¡Gracias! — Ok, creo que escucha mis pensamientos. Porque a todo lo que he pensado ella le ha dado una respuesta.

—Si, oigo los pensamientos de todos ustedes— Responde con una sonrisa— Pero es primera vez que los de alguien me parecen interesante.

Estoy nerviosa, y probablemente en problemas, si mi padre se entera.

—No lo hará. Y en todo caso, ningún hombre puede entrar a mi templo. Así que estas a salvo— Se muerde los labios evitando dejar salir una sonrisa y me pregunta tiernamente— ¿Hablas o eres muda?

—Lo siento yo... Solo estoy sorprendida, nunca he tenido el privilegio de hablar con alguno de ustedes.

—¿Por qué sería un privilegio? Creí que pensabas que los dioses éramos unos tontos.

Tú no.

Mierda, cierto que oye mis pensamientos.

—Es verdad, sobre todo Zeus. Aunque solo sé de él, si te soy honesta no tengo idea de quién eres tú.

—Y yo tampoco sé quién eres tú Me está retando.

—Pues yo soy Hope— Me presento ofreciéndole mi mano.

Ella duda en tomarla, pero lo hace.

—Rea— Dice sonriendo

*

Me despierto alterada y con el corazón a mil. Cassandra está en la punta de mi cama observándome.

—¿Qué pasa? — Pregunto todavía dormida.

—Hace dos días que no gritas, llevas haciéndolo desde que llegaste, que no escucharte me preocupa— Dice mientras le da un mordisco a su empanada.

—¿Y por qué me observas? Eso es raro Cassandra, no tendrás un fetiche con verme dormir ¿no?

Se levanta de golpe de la cama y tira la puerta, no sin antes hacerme saber que estuve nombrando a una tal Rea en mis sueños

Entonces lo recuerdo todo.

El sueño.

Rea de joven, mi yo de ahora, con el mismo aspecto, solo que con el cabello rubio.

Conociéndonos por primera vez en el Partenón.

Salgo corriendo al baño, y me meto en la regadera de una vez, debo estar dormida todavía, Rea me metió ayer en la cabeza que Zeus tenía una hija llamada Rea como su madre, y esa hija tenía una enamorada llamada nada más y nada menos que Hope.

Eterna condenaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora