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"Con cien dólares y un folleto que encontró en la calle que hablaba de un pueblo llamado Hauntend Forest, una corazonada le indicó que ese sería su nuevo destino."
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Libro II de la serie amores verdad...
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Pov Sébastien.
Solo a mamá se le ocurre pedirme que le traiga donas, después del viaje tan largo que hice, todo el cuerpo me duele, manejo con cuidado por el pueblo, estos turistas solo quieren caminar por la calle, en vez de subir a la acera, freno de golpe cuando se me aparece uno de la nada, le toco bocina para que se mueva, pero va a paso de tortuga, suelto un suspiro mientras me agarro el tabique de mi nariz, un día de estos mataré a alguien.
Sigo sin entender que le encuentran de interesante a este pueblo, solo hay una feria y los lugares de comida no son la gran cosa, aunque ha evolucionado mucho el lugar desde mi nacimiento o eso me dice mamá, como la gran escuela que crearon, en la cual me gradúe, dónde también estudian mis hermanos junto con todos los seres mágicos y algunos humanos, parqueo el auto al frente de la cafetería, es raro no ver a personas haciendo fila.
Mejor para mí.
Pero me sorprendo cuando veo el local vacío cuando entro, carraspeo fuerte para llamar la atención, esperando que alguien se dé cuenta de que hay clientes, el silencio es la única respuesta que obtengo, me muevo por las mesas hasta llegar a las vitrinas que están llenas de donas, muffin y pedazos de pasteles de diferentes sabores, puede que entienda la obsesión que mamá tiene con las donas que venden aquí.
Ella y Adhela algún día me volverán loco.
Mis sentidos se activan cuando un olor a chocolate, llega a mis fosas nasales, pero es un olor tan adictivo que mis papilas gustativas comienzan a saborear, mi boca se convierte en un río de agua, necesito probar eso que huele así, escucho unos pasos, así que me preparo para hablar, pero me quedo pasmado cuando veo a una chica rubia mirándome fijamente, sus ojos son oscuros, desde aquí no puedo distinguir sin son color cafés o negro como un poso.
Mate.
Mate.
Mate.
Mi lobo comienza a rugir dentro de mí, mis manos tiemblan junto con mi corazón desbocado, siento mi cuerpo caliente, ese rico aroma que desprende su cuerpo, me tiene hipnotizado, veo la sorpresa en su rostro, en cuestión de segundos estoy a su lado, envolviendo su cintura con mis manos, hay un sentimiento nuevo rondando en mí, ese instinto posesivo me hace olfatear su cuello con desesperación, haciéndola estremecer.
—Mía.
Mi voz sale ronca, mi lobo gruñe porque quiere salir y marcarla, pero mantengo el control sobre mí, no quiero asustarla porque es una humana, quizás no conoce de nosotros o quizás sí, no me adelantaré a los hechos, su corazón late con fuerza, comienza a menear en mis brazos tratando de zafarse de mis brazos, aunque la mantengo pegada a mí, no puedo soltarla, algo dentro de mí me grita que la mantenga pegada a mi cuerpo.
Me toma de sorpresa cuando me da un rodillazo en mi entre pierna, siseó entre dientes, conteniendo la respiración porque me dio un golpe demasiado fuerte, por los menos sabe defender, levanto la mirada, me observa con altanería mientras cruza sus brazos encima de sus pechos, trago con fuerza cuando veo esa acción, ella es magia pura, me tiene a sus pies e idiotizado.