☾ | Capítulo 14

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 Maratón 2/2 +18

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Maratón 2/2
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Siento mucho calor, demasiado calor, intento moverme en la cama, pero no puedo, hay algo que me lo impide, tengo ganas de ir al baño, hago el intento otra vez de zafarme de ese agarre mortal y vuelvo a fallar, abro mis ojos lentamente, la habitación está a oscuras, pero al instante reconozco que no es mi habitación, intento recordar que pasó ayer y en ese momento un fuerte dolor de cabeza me ataca, las manos de alguien se envuelven con más fuerza en mi cintura.

—Deja de moverte dulzura.

La voz ronca de Sébastien me hace sobresaltarme, él suelta un jadeo moviéndose en la cama, pequeños flashbacks de todo lo que pasó ayer me llegan como una ráfaga de vientos a mi mente, mis mejillas se sonrojan cuando recuerdo que le pedí que me tocará, en estos momentos deseo que la tierra se abra en dos y me trague, que vergüenza, el alcohol me hace ser más directa de lo que soy cuando estoy en mis cinco sentidos.

—Necesito ir al baño, con urgencia.

—El baño está al lado de la habitación de Alem.

—Gracias.

Susurro cuando me desata de su agarre, salgo de puntitas de la habitación, rezando todo el camino para no encontrarme con ninguno de los familiares de Sébastien, abro la puerta del baño en silencio, le pongo seguro mientras hago mis necesidades me cuestiono todo lo que dije e hice ayer, empezando porque arregle mis diferencias con Liliana, no sé cómo llegamos ahí, estábamos hablando sobre el alcohol y luego terminamos riéndonos.

Creo que al final se dio cuenta que no me interesa para nada Hansen, así que decidió que no soy su enemiga y mucho menos su competencia, nos pedimos perdón por todas las cosas que nos dijimos, aunque su forma de ser al principio es pedante, pero cuando la conoces te das cuenta que te puede caer bien, a pesar de todo, Liliana es una buena chica, me echo agua en la cara tratando de quitarme el sonrojo de mis mejillas.

Le pedí a Sébastien que me tocará, que metiera sus dedos en mí.

¿Qué fue lo que bebí ayer?

Ahora no quiero salir del baño, quiero quedarme aquí hasta que la vergüenza decida irse de mi cuerpo, pero los planes se me arruinan cuando alguien toca la puerta, trago con fuerza abriéndola y él entra al baño, luciendo tan despreocupado, tan hermoso, tiene el pelo desordenado, su rostro refleja que todavía tiene sueño, no trae camiseta, está semi desnudo, solo tiene un bóxer, bóxer que muestran que su amigo está más despierto que él.

—Erección mañanera, algo normal, son las siete de la mañana, el único ser que despierta a esta hora un sábado es papá, aunque creo que sigue durmiendo, mamá despierta a las nueve, Alem a las once y Adhela justo cuando están sirviendo la comida —entra al baño cerrando la puerta, me quedo observándolo en silencio, abre un cajón y saca un cepillo de dientes nuevo —. Supuse que querías lavarte los dientes.

Dulce Luna ✓ | 2ºHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora