☾ | Capítulo 04

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Qué momento tan incómodo

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Qué momento tan incómodo.

Pero mirándole el lado bueno, se quieren a pesar de las palabras y los golpes, me agrada la niña, le dio un solo golpe que lo noqueo, quiero ser como ella, así de fuerte y sin miedo a las consecuencias, seguimos caminando en silencio, luego de la pequeña conversación que tuve con Sébastien, la luna ilumina cada lugar, desde aquí se ve tan clara, tan hermosa, me gustaría un día acampar solo para contemplarla hasta el amanecer.

—¿Eveline?

La voz confundida de Hansen llega a mí haciendo que mi cuerpo se estremezca, me doy la vuelta a su dirección, nuestras miradas chocan, su rostro cambia al segundo cuando dirige su mirada a la persona que está detrás de mí.

—Hansen.

No sé qué más decir o cómo actuar, todavía me muero de la vergüenza por nuestro beso, siento como el cuerpo de Sébastien se tensa, Hansen avienta sus fosas nasales mientras entrecierra sus ojos, parpadeo mirando a nuestro alrededor, en cuestión de segundos Sébastien está detrás de mí, poniendo una de sus manos alrededor de mis hombros, me sorprendo cuando veo a una chica invadir el espacio personal de Hansen.

Él no se aparta cuando ella rodea sus brazos en su cintura mientras besa su hombro, un nudo crece en mi garganta cuando me doy cuenta de lo que está pasando, la tristeza ligada con decepción embriaga mi alma, hombre tenía que ser, carraspeo para eliminar ese sabor amargo que se acentúa a mi boca, estas cosas solo me pasan a mí, el día en que decido dar el paso y besar por primera vez a alguien, viene y la caga.

Bravo.

—Oh, ya veo porque no podías llegar tarde a casa, está muy linda la cena.

—¿Disculpa? —la chica me mira arqueando una de sus cejas.

—Disculpas aceptadas.

Sonrió de medio lado cuándo veo cómo el rostro de Hansen cambia en cuestión de segundos, maldito seas, teniendo una novia tan linda se pone a seguirme el beso, ojalá se pudra en el infierno, me cagan los hombres infieles, no soporto la traición de ningún tipo y de ninguna índole, aborrezco con mi alma eso, me siento asqueada en estos momentos, n

—No estoy entendiendo nada, ¿se conocen ustedes? ¿de dónde?

—Sí, ¿de dónde conoces a Eveline? —la voz de Sébastien es más fuerte que la de ella.

—Es un cliente frecuente de la cafetería.

—Ah.

—En realidad, somos amigos.

—¿Lo somos?

La incredulidad se escucha con claridad en mi voz, una risa nerviosa sale de mis labios, así que somos amigos, me vengo entero en este momento, el agarre de Sébastien se vuelve más fuerte, pero no me lastima, mi teléfono suena en ese momento, Martha me está preguntando en dónde estoy, que la cena se enfriará, le respondo que llegaré en media hora, me dice que la pondrá en el microondas, mi atención vuelve a la parejita.

Dulce Luna ✓ | 2ºHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora