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"Con cien dólares y un folleto que encontró en la calle que hablaba de un pueblo llamado Hauntend Forest, una corazonada le indicó que ese sería su nuevo destino."
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Libro II de la serie amores verdad...
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—Feliz inicio de clase.
La semana pasó volando, hoy inicia mi último año de escuela y estoy súper nerviosa, más que nerviosa estoy aterrada por todo lo que sé ahora, al lugar dónde iré estará lleno de seres sobrenaturales, posiblemente sea la única humana entre ellos o quizás no, en fin, me preparo mentalmente para la batalla, aunque no debería de tener miedo porque nadie me ha atacado o tratado mal en los tres meses que llevo aquí, pero porque son mis amigos.
Hablé con Martha y los chicos después de enterarme la verdad sobre ellos, mis conjeturas eran ciertas, Lindsay es un vampiro, Glenda es un elfo junto a los muchachos, pero Martha, Martha es humana, llego aquí por pura casualidad, luego se enamoró perdidamente de un hada, vivieron felices para siempre hasta que murió de una enfermedad, fundaron la cafetería juntos, es una de las cosas que más atesora porque forma parte de él.
Me explico que solo los licántropos y vampiros están destinados a un alma gemela, pero que cuando los demás seres sobrenaturales se enamoran verdaderamente, ese sentimiento se puede comparar a los de las almas gemelas, también me contó otras cosas, como se creó este pueblo, la maldición que antes recaía en los lobos, la enemistad con los hechiceros, como se fundó la escuela y mucha más información, mi cabeza esta sobrecargada de todo.
—Vamos Evie, no queremos llegar tarde, es de mala educación.
Martha está muy alegre hoy, me trague el desayuno sin hablar, los nervios no me dejan actuar como una persona normal, tampoco el mensaje de buenos días que recibí hace una hora de Sébastien, esta semana también fue un poco caótica por su culpa, después de dormir y charlar durante un rato en mi habitación, decidí que le daría la oportunidad de demostrarme que verdaderamente valdría la pena dejarlo entrar en mi vida.
A pesar de todo hay algo en él que me llama la atención, supongo que estemos destinados hace que me guste, aunque sea un poco, Sébastien me ha dado mi espacio en esta semana, se ha mantenido al margen, pero cerca, llamándome, mandándome mensajes o yendo a la cafetería a comprar donas para su mamá, aunque sé que va a mirarme, eso también me gusta, que no pueda resistirse a mí, me sube el ego, porque nunca antes me había pasado.
Salgo de mis pensamientos cuando Martha estaciona el auto, en la entrada de la escuela, me miro el uniforme y luego el de los estudiantes que están en la entrada, suelto un largo suspiro, por lo menos me queda bien, se siente extraño que me traiga a la escuela como si fuese una niña entrando por primera vez a primer grado, pero a la misma vez un sentimiento de gratitud crece en mi pecho, porque sé que sin ella hoy no estaría aquí.
—Gracias.
—No me pesa traerte.
—No lo decía por eso, gracias por todo.
—Siempre corazón, ahora sal que ya es tarde.
Besa mi coronilla antes de que salga del auto, respiro hondo antes de caminar a la escuela, mis ojos están fijos al frente, hay una mujer vestida de traje dándoles la bienvenida a todos, algunas miradas se dirigen a mí, supongo que olor a humana me delató, trago con fuerza alejando los nervios de mí, la señorita me da la bienvenida llamándome por mi nombre y diciéndome a dónde debo de ir para recoger mi horario.