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"Con cien dólares y un folleto que encontró en la calle que hablaba de un pueblo llamado Hauntend Forest, una corazonada le indicó que ese sería su nuevo destino."
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Libro II de la serie amores verdad...
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Ya recordé porque no me gustaba estudiar, los exámenes me causan nauseas, estoy tan nerviosa que podría desmayarme en este momento, me muerdo los dedos con fuerza mientras observo el reloj encima de la pizarra, solo faltan diez minutos para que empiece el examen, nos dieron solamente una semana para estudiar, aunque supongo que, para ellos, eso es más que suficiente, miro a los chicos que están haciendo bromas.
—¿No están nerviosos?
—Para nada, total como quiera voy a suspender.
Responde Ronald haciéndonos reír a todos, Halle está repasando mientras que Rose se pinta los labios y Mateo pone sus ojos en blanco, nosotros somos un grupo un tanto disparejo, pero a la misma vez nos complementamos, todavía no puedo creer que hace casi tres meses inicié la escuela y ellos son mis compañeros de aula, más que eso, mis amigos que los quiero tanto por hacer que mis días sean aún más llevaderos.
Llego la hora del examen, me mentalizo de que todo saldrá bien y que nada pasará, cuando veo la hoja en mi pupitre mi mente se queda en blanco, la ansiedad vuelve a mí, mi corazón late con fuerza, pero cierro los ojos, respiro hondo y recuerdo ese día que Sébastien me ayudo a estudiar, me concentro en las informaciones de mi cabeza y vuelvo a mirar la hoja haciendo que todo fluya mejor, comienzo a llenar.
Casi todo lo que hay aquí, me lo sé, así que respondo rápido antes de que se me acabé el tiempo, a veces cuando dejas de preocuparte y te enfocas las cosas salen sola, si hubiese dejado que mis nervios me ganen, no hubiera tenido tiempo para llenar el examen, le doy la vuelta a la hoja para revisar las respuestas, mis ojos leen rápido confirmando cada cosa que puse y suena la alarma que puso el maestro, nos pide que entreguemos el examen.
Suelto un largo suspiro conformé con mi rendimiento y me levantó a llevarlo, solo nos dan otros diez minutos antes de que, entre otra maestra a dar su examen, conociendo la dinámica, me calmo leyendo minuciosamente el encabezado mientras voy llenando las preguntas y los espacios en blanco, la información va llegando en ráfagas a mi cerebro, en estos momentos agradezco tanto mi memoria fotográfica, siempre me salva.
El timbre suena, anunciando que termino el tiempo del examen y a su vez que es hora de salir a receso, mi estómago gruñe cuando me acerco a la cafetería, los chicos van cuestionándose las preguntas del examen mientras que Halle se tapa los oídos porque no quiere saber si puso alguna respuesta errónea, Ronald se burla diciendo que respondió todo adivinando, pero que, si la maestra le da el chance de reponerlo, se lo hará maravilloso.
—¿Se lo harás maravilloso?
—Oh sí, pequeña libélula, dicen por ahí que soy más bueno con la lengua que con las manos.
—¡Ronald!
Suelta una carcajada mientras que Halle hace una cara de asco, Rosé agarra una manzana, un bowl de avena y una botella de agua y se va a buscar una mesa mientras nosotros seguimos en la fila, hoy tengo hambre así que agarraré de todo un poco, hoy ha estado lloviendo, así que hace un poco de frío, veo que los chicos agarran un poco de chocolate caliente, me cuestiono si coger o no, pero me decido por té frío, para acompañarlo con mis papas fritas.