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"Con cien dólares y un folleto que encontró en la calle que hablaba de un pueblo llamado Hauntend Forest, una corazonada le indicó que ese sería su nuevo destino."
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Libro II de la serie amores verdad...
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Me observo en el espejo, mirando el hermoso disfraz que conseguí, pero siento que falta algo.
Algo no, mejor dicho, alguien.
Sébastien.
Ayer me llamo diciéndome que no podría asistir conmigo a la fiesta, porque tenía que salir con su papá, pero que tratará de volver a tiempo para pasar un rato conmigo.
Tengo una sensación extraña zumbando en mi cuerpo, quizás sea por lo que sucedió la última vez que salí de fiesta, alejo esos pensamientos de mí y termino de aplicarme el gloss en mis labios.
—Llegaron por ti, Evie.
Me veo por última vez en el espejo antes de salir de la habitación, me despido de Martha avisándole que llegaré tarde, pero ella solo asiente, cuando agarro el manubrio de la puerta, escucho como dice mi nombre, haciéndome detener, me dice que prenda la ubicación de mi teléfono para que ella pueda estar tranquila, me desplazo a la aplicación encendiéndola antes de salir de la casa.
Sébastien me pidió que me fuera con sus hermanos a la fiesta, así él estaría más tranquilo, aunque mis amigas me venían a buscar, pero quise complacerlo, al final vamos todos para el mismo lugar, a una supuesta casa embrujada a las afueras del pueblo, el mejor atractivo para celebrar Halloween, la mejor ubicación, con una historia tenebrosa y macabra.
—Hola linda.
Adhela me observa por el retrovisor, asiento en dirección a Alem en modo de saludo, antes de responderle a ella.
—Hola bonita.
Desde aquí no puedo ver de qué va disfrazada, pero el de Eliana sí, tiene un vestido negro ajustado a su cuerpo con un escote en la pierna izquierda que deja ver la pistola de juguete que está amarrada en su muslo, tiene los brazos cruzados mirando hacia un punto fijo y se visualiza totalmente enojada, aunque me puedo imaginar el porqué, me acomodo en mi asiento encorvándome para tratar de mirar hacia Alem, él trae unos jeans ajustados, con una camiseta negra y una chaqueta de cuero.
Así que Eliana cumplió con vestirse acorde a señor y señora Smith, pero Alem no lo hizo, pobre chica, algún día entenderá que nunca podrán estar juntos, ya que pertenecen a personas diferentes y que él la ve solamente como una gran amiga, no como su novia o su futura esposa, duele mucho querer algo con todas tus fuerzas y saber que nunca lo obtendrás, pero ella es joven, todavía le faltan cosas por descubrir y experimentar.
—Me gusta tu disfraz Eliana.
—Gracias Eveline, lástima que está incompleto porque la otra persona no quiso vestirse como era.
Hay una enorme tensión en este auto hasta el punto en que Adhela se ríe sarcásticamente luego de escuchar a Eliana hablar, Alem sigue manejando como si no fuera con él la situación y ella vuelve a cruzar sus brazos para mirar por la ventana, yo me concentro en mi teléfono, tratando de comunicarme con Sébastien, pero los mensajes no le llegan, supongo que la batería de su teléfono murió o quizás ya viene de camino y no hay señal en la carretera,