☾ | Capítulo 16

48.3K 3.9K 899
                                        

+18

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

+18

Estoy anonadada.

Este lugar es impresionante.

Increíble y mágico.

Mis ojos no pueden contemplar tanta belleza, esta biblioteca es la dupla de la de la bella y la bestia, recorro todo el lugar, tocando cada libro con mis dedos mientras paso por los estantes, es que no puedo creer que un lugar así exista y que nadie lo usé, además de su dueño claro, inhalo el rico aroma a libros, me acerco a un estante que me llama la atención, los títulos son intrigantes, escojo uno, me sorprendo cuando veo que habla de magia.

Leo rápidamente la información, es interesante ver que hay un manual para controlar la magia, que hay diferentes tipos de magia y a su vez niveles, se siente como si estuviese viviendo en un mundo de película, como si ligaran Harry Potter, el señor de los anillos y crepúsculo, me río de las ocurrencias de mi mente, pongo el libro en el estante, para continuar viendo que más hay aquí, por lo visto el señor Arthur tiene una alta gama de reliquias.

Me encuentro con toda una sección de libros de William Shakespeare, una sonrisa se curvea en mi rostro cuando leo el título de Hamlet, me llegan bonitos momentos a mi mente, cuando mamá apareció por primera vez por la puerta cargando esos libros mientras sonreía, pocas veces la llegue a ver triste, siempre tenía una hermosa sonrisa en su rostro, aunque su mundo se estuviera cayendo en pedazos, ella nunca dejó de sonreír.

Mamá era mi mundo, mi norte, mi dirección mi ancla, cuando se fue todo se derrumbó, me quede a la derriba, en la punta de un precipicio, Dios sabe las veces en las que me contuve para no saltar, solamente porque ella me hizo prometerle que viviría incluso si ella no sobrevivía, mi vida era un martirio, un callejón sin salida, lleno de sufrimientos, cuando todo antes era un prado con un camino sin fin, duele tanto no tenerla.

La extraño tanto.

—¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara?

Me sobresalto cuando la voz de Sébastien me saca de mis pensamientos.

—Estaba pensando en mamá, la extraño, demasiado, en la cena anhele tanto tener una familia como ustedes, numerosa, amorosa, solo éramos ella y yo contra viento y marea, hasta que solo quede yo, con mi vida dependiendo de un hilo, su muerte me mato a mí también, dejé de preocuparme por mí, dejé de velar por mi salud, dejé de vivir, estuve vagando sin rumbo hasta ese día —me estremezco de solo recordar las manos de ese señor en mí, me trago el nudo de mi garganta y los malos recuerdos —, pero me salvé, encontré una nueva dirección, ahora tengo una nueva vida, un destino, una familia, aunque me gustaría tenerla aquí conmigo, sé que ella está cuidándome, guiándome y protegiéndome.

Me doy la vuelta mirándolo mientras me limpio la lagrima que rueda por mi mejilla.

—No estás sola, me tienes a mí, para cuidarte, protegerte, amarte hasta mi último aliento, seré tu sombra, tu luz, tu guía, seré tu cobija, tu aliento, ese que te motiva, que te pondrá a ti por encima de todas las cosas, que incluso daría mi vida a cambio de que seas feliz.

Dulce Luna ✓ | 2ºHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora