☾ | Capítulo 26

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Levanten las manos pecadoras 👐

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Levanten las manos
pecadoras 👐

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Las piernas me tiemblan, mi cuerpo esta sudoroso, mi corazón late con fuerza y todas mis articulaciones me duelen, respiro de manera esporádica, tengo el cabello desarreglado, pero me siento en la gloria, estar desnuda en la cama, luego de un maratón de sexo intenso es lo mejor que me ha sucedido en la vida, las manos de Sébastien se niegan a dejar mi cuerpo, me acurruco más a él, escuchando los latidos de su corazón.

No quiero salir de aquí, tampoco quiero irme de este hermoso lugar, pero tenemos que hacerlo, hoy es nuestro último día aquí, ya se acabó el fin de semana, pero lo hemos disfrutado mucho, él entre mis piernos o yo encima de él, el sexo con Sébastien es de otro planeta, no tengo con que compararlo, pero lo que si tengo claro es que nunca nadie será como él en la cama, la manera en la que me toca o como me lo hace, me deja deshecha.

—¿Tenemos que volver?

—Mañana hay clases y tengo que atender unos asuntos con mi papá.

Hago un puchero escondiendo mi rostro en su cuello, sé que tenemos que regresar, pero aun así tenía la ilusión de que podríamos quedarnos aquí, aunque no se va a poder, no sé cuánto tiempo pasa, pero me duermo entre sus brazos, mis sueños son tranquilos, de nosotros dos, a veces me sueño con mi mamá, otras veces con mis amigos, pero en esta ocasión, mi sueño es extraño, estoy corriendo, huyendo de algo o de alguien.

No puedo ver quién es que me persigue, pero tampoco me puedo detener hacerlo, mis piernas corren hasta más no poder, alejándose del peligro, adentrándose a un lugar oscuro, intento despistar a la otra persona, me duele el cuerpo, me duele cuando respiro, debería de pararme para poder recuperar mis fuerzas, pero algo en mi cerebro no me lo permite, me grita que siga corriendo hasta que llegue a una calle concurrida.

Pero mis pies se enredan con algo y caigo al suelo estrepitosamente, me golpeó la cabeza con fuerza, pierdo la noción del tiempo durante unos segundos, mis ojos siguen el sonido de pisadas fuertes, mi corazón late desbocado y grito con fuerza cuando unas manos me agarran con fuerza por mis piernas arrastrándome por la tierra, me levanto de golpe abriendo mis ojos, tanteando la cama y buscando a Sébastien, tengo la piel de gallina, llevo una mano a mi corazón e intento respirar.

Diablos, eso se sintió tan real.

Trago con fuerza levantándome de la cama, escucho la llave del baño abierta, así que me quito las sabanas de mi cuerpo y camino hacia la ducha, Sébastien se está bañando, ajeno a mí, me quedo unos segundos admirando su cuerpo caliente, las gotas de agua cae por su piel, humedezco mis labios, él sonríe de lado ignorándome, porque sé que se dio cuenta desde el primer momento en que puse un pie en el baño.

Camino lentamente entrando a la ducha, Sébastien sigue enjabonando su cuerpo cuando mis dedos recorren su espalda, se estremece por mi toque, eso me hace sonreír, mis manos se mueven despacio por sus hombros, masajeándolo con lentitud, aprovechando cada momento para tocarlo, él sigue sin darse la vuelta, pero me deja jugar con su piel, me gusta como sus músculos se tensan contrayéndose por mis caricias.

Dulce Luna ✓ | 2ºHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora