☾ | Capítulo 22

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Suelto un largo suspiro mientras salgo de la oficina de la psicóloga, han sido unos días duros, unas semanas incomodas, pero empiezo a ver la luz a la salida del túnel, aunque solo han sido tres secciones, una por semana, hablar con la psicóloga e...

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Suelto un largo suspiro mientras salgo de la oficina de la psicóloga, han sido unos días duros, unas semanas incomodas, pero empiezo a ver la luz a la salida del túnel, aunque solo han sido tres secciones, una por semana, hablar con la psicóloga es liberador, me ayuda a entender muchas cosas a conocer otras que no tenía idea de porque me pasaban, a su vez también me ayuda a valorar cada parte de mi vida, incluso hasta la más insignificante.

Septiembre fue un mes caótico, así que ando sonriendo desde esta mañana porque es primero de octubre, deseo que este mes este lleno de nuevas experiencias, nuevos conocimientos, nuevas personas y mucha diversión, me despido de la recepcionista cuando salgo del edificio, el consultorio está a las afueras del pueblo, pude haber pedido un uber, pero dada las circunstancias ya no confío en estar en espacios cerrados con nadie.

A menos que sea Sébastien o mis seres queridos.

Hablando de él, lo veo recostado de su auto, mirando con indiferencia a su alrededor, un grupo de chicas caminando muy cerca de dónde él está, pero como siempre Sébastien las ignora a pesar de que ellas hacen comentarios intencionados solo para que él las escuché, cuando no obtienen lo que quieren, se detienen rodeándolo y bombardeándolo de preguntas, no sé si deba de intervenir o quedarme mirando como él arregla la situación.

Me quiero reír por la expresión de su cara, es de puro fastidio, no puedo escuchar con claridad de lo que ellas hablan, aunque puedo imaginármelo, algo que siempre me va a gustar de él, es que no finge, si algo no le gusta lo demostrará, ya sea diciéndolo o expresándolo en sus facciones, les da una mirada mortalmente asesina a la chica pelinegra, que me da curiosidad de saber qué fue lo que dijo, pero parece que eso le gusto, porque se acerca más a él.

Okey, es mi momento de pararle el carro a está insulsa.

—¿Nos vamos mi amor?

Las chicas me observan con desdén cuando me adentro al pequeño grupo, empujándolas para abrirme paso, Sébastien rodea con sus manos mi cintura atrayéndome hacia él, plantándome un beso ardiente que me pone a temblar las rodillas, luego deja un tierno beso en la punta de mi nariz, sonríe de medio lado mirándome directamente a los ojos, pero mi cerebro sigue procesando el tremendo beso que me acaba de dar, es que yo amo las caricias que él me da, pero sus besos son de otra galaxia.

Me sonrojo cuando él se aleja de mí, para pasar su mano libre por mi cuello mientras nos alejamos de las chicas, miro por encima de mi hombro, la pelinegra me fulmina con la mirada mientras que las otras nos observan con la boca abierta, hay un destello de algo oscuro por los ojos de la chica antes de acercarse en zanjadas hacia nosotros, no sé lo que hará, ni me lo imagino, me toma por sorpresa cuando ella palmea la espalda de Sébastien.

—Oye, creo que se te olvido algo.

Sébastien responde sin mirarla.

—¿Qué cosa?

Dulce Luna ✓ | 2ºHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora