Admito que eso no me lo esperaba. La verdad es que lo que creía era que Virginia había pasado por una etapa, y que ya no se sentía identificada con la bisexualidad, lesbianismo o lo que fuera. Eso era lo que no quería escuchar, lo que en mi interior sabía que pasaba y lo que me había convencido a mí misma para que pasara.
– Ambas sabemos que me estás responsabilizando a mí de algo que no es cierto.
– No Marta, que va.
– Virginia si quieres decir la verdad, di que no te gustan las tías, que estabas experimentando y punto.
– Es que esa no es la verdad. Estoy enamorada de ti y seguiría contigo si tú lo estuvieras de mí. Pero es que no soy yo la que tiene que ayudarte en eso.
– ¿Y por qué presupones cosas Vir? ¿Por qué estás intentando adivinar lo que siento o dejo de sentir?
– Bueno, te animo a que le des una vuelta. Que sepas que estás equivocada, que estoy por aquí si quieres hablar y ser sincera. Te quiero mucho ¿vale?
Virginia me agarró la cara para que la mirara, tenía los ojos tristes y un poco cristalinos. Me estaba quedando claro que quizás estuviera siendo sincera. Nos quedamos mirándonos un rato, me apetecía besarla, pero sabía que no era la solución a los problemas, lo arreglé dándole un beso en la mejilla y ella me abrazó. Por un segundo todo estaba mejor, pero yo seguía sin entender nada.
El silencio ambiental que nosotras mismas habíamos creado a nuestro alrededor se rompió cuando apareció Tere y Virginia me soltó para volver dentro del bar.
– ¿Está todo bien? – preguntó mi amiga encendiéndose un cigarro y apoyándose en la pared al lado de la puerta.
– No lo sé Tere, ¿lo está?
– Por eso te estoy preguntando Marta.
– ¿A qué se refería la vieja esta mañana?
– ¿Qué vieja? – Se estaba haciendo la sueca.
La miré, la miré fijamente y muy seria. Me estaba ocultando algo importante, necesitaba ayuda y no quería pedirla. Me estaba enfadando con ella pero sabía que no debía ir por ese camino con Tere.
– Tía... – dudé – ¿Tú me pedirás ayuda si la necesitas?
– Claro. – No me miró.
– Tere, mírame y prométeme que me pedirás ayuda si pasa algo.
Mi amiga le pegó una calada al cigarro y dejó escapar el humo hacia arriba. Suspiró sonoramente, como agobiada. Tere ocultaba algo que parecía no querer seguir ocultando, pero por otra parte, tampoco quería decir la verdad.
– Te lo prometo. – Por primera vez me miró a los ojos y sentí que podía confiar en ella este asunto aunque no inmediatamente.
Se acercó a mí y me abrazó. El alcohol obviamente nos hacía más vulnerables.
A pesar de que Virginia me había soltado una buena bomba antipersona yo no podía parar de pensar en lo que le había dicho aquella mujer a Tere y en a quién quería matar mi amiga.
Entramos de nuevo al local, Santi estaba charlando con Olivia sobre algo que a mi amiga le fascinaba porque hacía ese gesto adorable con las manos. Lo hacía siempre que sobre explicaba algo. Aspavientos muy graciosos que yo siempre le decía que la hacían "muy italiana" eso me encantaba.
– ¿Qué hacíais? – Me preguntó al oído para que pudiera escucharla.
– Tomar el aire un poco.
– Y liarte con Virginia.
– Te equivocas.
– ¿Si?
– Sí, no voy a liarme con ella Oli, ya está pasado. – Señalé a la chica con la que había estado hablando gran parte de la noche. – ¿Y esta qué? A ver si al final no voy a tener que dormir en tu casa.
Olivia se rio y me abrazó.
– No, tranquila. Prefiero dormir contigo.
El local pasó por varias fases desde mi conversación con Olivia: medio-lleno, hasta reventar, medio-vacío.
Cuando ya estaba la cosa relajándose y eran como las tres de la mañana, Olivia y yo decidimos irnos a casa mientras que Tere y Santi se quedaban a "tomar la última" en una discoteca rockera que estaba como a unos veinte minutos del Castillo.
Mientras caminábamos de vuelta a casa de mi amiga, ella me echó el brazo por encima de los hombros y me acariciaba el pelo por la parte de atrás. Lo hacía mucho porque decía que le relajaba lo suave que era.
– ¿Tú crees que yo no estaba enamorada de Virginia?
– ¿A qué viene eso?
– Me ha dicho que me dejó porque yo no estaba enamorada de ella y que ella sí lo estaba de mí.
– ¿Y por qué corta contigo en lugar de aprovechar que tú quieres estar con ella?
– Yo tampoco querría estar con una chica que no está enamorada de mí.
– Mucho mejor sufrir para siempre por no poder besarla... – Dijo mirándome.
Se hizo un breve silencio. Olivia vivía en el centro, pero no era una zona de marcha, los bares ya habían cerrado y más allá de los que volvían a casa no había mucho más movimiento en la zona.
– ¿Tú has estado enamorada alguna vez Oli?
– Sí. – Fue seca y decidida.
–¿Y cómo sabías que lo estabas?
– Siendo Olivia y no Marta.
– ¿Qué? – Esa frase me había confundido.
– Hasta que no dejes de ver el mundo única y exclusivamente como te da la gana, no vas a estar segura de nada. Por eso estás tan triste.
– Algo así me ha dicho Virginia.
– Es que Virginia es bastante lista nena.
Olivia me dio un beso en la mejilla y justo en ese momento llegamos a su portal, sacó las llaves y abrió en silencio. Subimos tranquilamente hacia su piso, disfrutando de la sensación de no tener que hacer nada al día siguiente. Tere me venía a la mente repentinamente y me preguntaba quién sería esa persona a la que quiere matar, me preguntaba qué le estaría pasando.
– La señora a la que nos encontramos esta mañana era la señora que me dio el sigilo. –Le solté a mi amiga sin anestesia– Habló con nosotras un rato y a Tere le preguntó al oído se había matado ya a alguien que al parecer le está haciendo daño. No recuerdo bien la frase.
Olivia me miró mientras colgaba el abrigo en la entrada con cara de sorprendida.
–¿Qué dices?
–Que la señora que...–
–Sí, te he escuchado.
–Pues eso.
–¿Que Tere quiere matar a alguien?
Justo en ese momento, mi móvil vibró con una notificación de nuestra amiga, que parecía haber sido llamada por alguna especie de espíritu.
Tere 😻: "Es mi hermano"
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Akelarre
General FictionEn una ciudad de Galicia, tres amigas comparten el mismo secreto. Quieren cambiar su vida, quieren ir más allá. Todo cambia a partir de una experiencia paranormal de Marta, que convencerá a todas las demás para empezar a vivir una vida totalmente di...
