–Me faltan algunos comentarios de texto. Marta, tienes que entregármelo hoy, Virginia tú ídem. –Nos dijo Ana mirándonos sería.
–Sí, lo siento muchísimo, he tenido un finde complicado. No es excusa. –Le dije mientras Virginia miraba al suelo ausente.
–Hacedlo juntas y listo. Si estáis a por habas y no os enteráis pues es lo que hay.
–¿Y no podemos hacerlo individual? –Contestó rápidamente Vir.
–Pues no, no podéis. –Ana ya estaba saliendo por la puerta y asintiendo a la sonrisa que Olivia le brindaba desde el pasillo.
Puse gesto interrogante automáticamente y miré a Vir qué tenía cara de estar sumamente jodida por tener que pasar rato conmigo.
–Lo siento. –Le dije. –No puedo hacer más.
–Pues dile a tu novia que nos deje uno de los doscientos borradores que habrá hecho y listo. –Dijo enfadada.
–Vir, es una hora como máximo. Nos vamos a la biblioteca ahora y nos lo ventilamos. No te pongas así.
Virginia empezó a avanzar rápido hacia la puerta mientras decía improperios por lo bajini.
–¿Qué pasa? –Me preguntó Olivia observando como Virginia me esperaba al final del pasillo.
–Pues que tu amor platónico nos ha puesto juntas por habernos olvidado del trabajo.
–Oh, entonces... –Recogió su mochila del suelo. –Me voy y comemos otro día. –Terminó con media sonrisa de preocupación.
–Eh. –Puse una mano en su mejilla y le hice mirarme. –No pasa nada. Luego si quieres te llamo.
–Sí, no te preocupes. Pero... –Dudó. –No sé, te quiero.
Nos quedamos en silencio y al fondo se escuchó un bufido.
–¡Marta no tengo todo el puto día! –Me gritó Virginia de fondo.
–Joder... –Suspiré. –¡El mismo tiempo que tienes tú lo tengo yo! –Le grité.
Le di un beso en la mejilla a Olivia y caminé rápidamente hacia Vir que tenía cara de malas pulgas.
Virginia y yo nos sentamos en la biblioteca y abrió su iPad modernísimo para poner el texto en medio, yo mientras sacaba de la mochila mi carpeta y los apuntes de la semana pasada.
–Bueno, es un fragmento de Plenilunio. ¿Te lo has acabado ya? –Preguntó con la mirada fija en la pantalla.
–Me queda poco... –Me rasqué la cabeza poniendo sonrisa inocente.
–Espero que esa falsa dulzura te valga para todo lo demás. –Me contestó.
–Bueno, a esta parte he llegado, lo tengo por aquí. –La ignoré sacando los apuntes.
Durante una media hora estuvimos centradas en el comentario pero ella no respondía con amabilidad a prácticamente nada de lo que yo le decía.
–Estás un poco borde ¿Sabes?
–Me la suda. ¿Podemos acabar? –Me contestó mirándome con odio.
Yo miré mi folio y le di un par de vueltas a una conclusión para poder terminar y dejar el trabajo en el casillero de Ana. Tenía bastantes ganas de irme y abandonar aquella situación tan incómoda que Vir estaba provocando.
–Bueno, pues ya estaría. –Concluyó cerrando el iPad. –Voy al baño y se lo dejamos en el casillero.
–Sí, la verdad es que yo también me estoy haciendo pis. –Dije recogiendo mis cosas.
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Akelarre
Ficção GeralEn una ciudad de Galicia, tres amigas comparten el mismo secreto. Quieren cambiar su vida, quieren ir más allá. Todo cambia a partir de una experiencia paranormal de Marta, que convencerá a todas las demás para empezar a vivir una vida totalmente di...
